En la previa del debate por la reforma laboral que se llevará a cabo en la Cámara de Diputados, el peronismo ha intentado consolidarse, aunque enfrenta un panorama de fragmentación. Varios gobernadores se encuentran divididos, con algunos apoyando la gestión de Javier Milei, mientras que otros se preparan para confrontar sus políticas y propuestas.

Ayer, un grupo de gobernadores peronistas, que comenzó a forjar un nuevo núcleo de poder el año pasado, emitió un comunicado contundente en el que expresaron su rechazo absoluto al proyecto impulsado por el libertario. Instaron a las fuerzas opositoras a no avalar la iniciativa que se discutirá hoy en el Congreso. Entre los firmantes se encuentran Axel Kicillof (Buenos Aires), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Gildo Insfrán (Formosa), entre otros.

En este contexto, los mandatarios resaltaron que "la legislación laboral debe evolucionar ante los cambios que enfrenta la sociedad", pero enfatizaron que no se debe desmantelar derechos adquiridos. Al respecto, advirtieron que el proyecto oficial, que se presenta como una modernización, podría debilitar tanto los derechos individuales como colectivos en un clima de creciente inestabilidad laboral. Además, señalaron que en un entorno económico complicado, el plan propuesto no solo no resuelve los problemas estructurales del empleo, sino que podría agravarlos aún más.