El presidente de Paraguay, Santiago Peña, se dirigió al Congreso Nacional el miércoles para presentar su tercer informe de gestión, donde reconoció que los resultados de su administración durante estos tres años aún no cumplen con las expectativas que él mismo se había fijado. Aunque destacó algunos avances significativos en la reducción de la pobreza y el crecimiento económico, también fue honesto al señalar que persisten retos en áreas fundamentales como salud y educación, así como en el cumplimiento de compromisos relacionados con obras y la provisión de medicamentos.
En un claro acto de autocrítica, Peña expresó: “Soy el primero en reconocer que, a pesar de los avances, esto no es suficiente. Debo hacer más y mis ministros también deben hacerlo. Prometo no descansar hasta el último día de mi mandato para trabajar por el bienestar de los paraguayos.” Este tipo de declaraciones no solo muestran la disposición del mandatario a asumir la responsabilidad por la gestión, sino que también evidencian un contexto más amplio de expectativas sociales que no han sido del todo satisfechas en un país con problemas estructurales.
El presidente identificó que Paraguay enfrenta aún un camino largo por recorrer, especialmente en sectores como salud y educación, que históricamente han enfrentado desafíos significativos. Comentó que, aunque el país tiene un potencial enorme, “queda mucho por hacer para llegar al lugar que realmente merecemos ocupar en la región”. Esta declaración resuena con las realidades cotidianas de muchos paraguayos que, a pesar de algunos avances, todavía se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
A pesar de los retos, Peña presentó cifras alentadoras que reflejan una disminución en la pobreza total, que pasó del 19,6% al 16% en el último año, mientras que la pobreza extrema bajó del 3,7% al 2,4%. Según sus datos, entre 2022 y 2025, más de 493.000 personas han podido salir de la pobreza y 180.000 han dejado atrás la pobreza extrema. Afirmó que son “cifras históricas”, aunque subrayó que la lucha contra la pobreza continuará mientras haya compatriotas que aún la padezcan.
En el ámbito laboral, Peña resaltó que la tasa de desempleo se redujo al 3,6% en el último trimestre de 2025 y que más de 242.000 nuevos puestos de trabajo fueron creados durante su gestión. También se refirió a la importancia de la formalidad laboral, que superó el 40%, y mencionó la entrega de más de 32.000 viviendas sociales a familias en situación de necesidad. Estos logros, aunque significativos, generan un debate sobre si son suficientes ante la magnitud de los problemas que enfrenta la población.
Uno de los proyectos más recientes anunciados por el gobierno de Peña es la implementación de un servicio de internet de alta velocidad mediante la colaboración con Starlink, la empresa de Elon Musk. Este programa busca beneficiar a más de 50.000 estudiantes y docentes en áreas rurales, donde la conectividad ha sido un desafío persistente. El presidente enfatizó que “la conectividad no puede ser un lujo”, resaltando la necesidad de cerrar la brecha digital y ofrecer oportunidades a quienes se encuentran aislados del acceso a la tecnología y la información.
El avance hacia un Paraguay más conectado no solo se limita a la educación, sino que también se extiende hacia el ámbito de la salud. El Ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación, Gustavo Villate, destacó que se distribuirán 1.600 nuevos kits de conectividad en escuelas y centros de salud, lo que representa un paso importante para mejorar el acceso a servicios esenciales en comunidades vulnerables. Así, la administración de Peña se enfrenta a la dualidad de celebrar avances y reconocer que aún queda un largo camino por recorrer para lograr un desarrollo equitativo en el país.



