El lunes 2 de marzo marca el comienzo del ciclo lectivo en varias provincias argentinas, incluyendo Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Tucumán, entre otras. Sin embargo, este inicio se verá afectado por un paro nacional de docentes convocado por las principales confederaciones del sector, que incluye a CTERA, UDA, CEA, Sadop y Amet. Esta medida busca exigir un aumento salarial que permita a los docentes recuperar su poder adquisitivo, dado que los sueldos actuales se encuentran en su nivel más bajo en dos décadas.
El calendario educativo estipula que aproximadamente 8,5 millones de estudiantes deberían regresar a las aulas en 15 provincias. A esto se suman los alumnos de secundaria en otras jurisdicciones, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Mendoza, que ya iniciaron sus clases la semana pasada. La huelga, que fue anunciada por CTERA el 20 de febrero, ha recibido el apoyo de otras organizaciones docentes, evidenciando un descontento generalizado en el sector.
En la provincia de Buenos Aires, la protesta coincide con el inicio del ciclo escolar y contará con la participación de Suteba y otros sindicatos del Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB). Los gremios han rechazado la propuesta del gobierno provincial de un aumento del 3% para febrero. Además, se exige la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y la recuperación de los fondos que la Nación destinaba a la educación, en un contexto donde la inversión educativa ha disminuido notablemente en los últimos años. Las confederaciones docentes advierten que los recortes han sido aún más severos que el ajuste fiscal general del gobierno, lo que genera una preocupación creciente sobre el futuro del sistema educativo argentino.



