En la mañana del sábado, la ciudad de Asunción y sus alrededores se vieron sumidos en un paro total de buses, organizado por diferentes gremios de transportistas que demandan el pago inmediato de subsidios correspondientes al mes de febrero. Esta medida de fuerza se produce en un contexto de creciente preocupación por el aumento de los precios de los combustibles, que han alcanzado niveles alarmantes debido a la situación geopolítica derivada del conflicto en Oriente Medio. Los transportistas, agrupados en entidades como el Centro de Empresarios del Transporte del Área Metropolitana (Cetrapam) y la Federación de Transportistas del Área Metropolitana (Fetram), argumentan que sin la ayuda económica del Gobierno, se les hace insostenible mantener las tarifas del pasaje, que actualmente se sitúa en 3.400 guaraníes (aproximadamente 0,52 dólares) por trayecto.

A primera hora del día, cientos de usuarios se agruparon en las principales rutas de la capital, esperando en vano la llegada de los buses. Aunque algunos vehículos habilitados por el Gobierno, incluidos aquellos de uso militar, intentaron cubrir la demanda, la gran mayoría de los servicios se encontraban paralizados. La situación generó un caos en el transporte urbano, afectando a miles de ciudadanos que dependen diariamente de este servicio para sus actividades laborales y personales.

El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) emitió un comunicado alrededor de la medianoche del viernes, en el que subrayó la importancia del transporte público como un servicio esencial para la comunidad. No obstante, el viceministro de Transporte, Emiliano Fernández, expresó en declaraciones a la prensa que la protesta representa un “estrés innecesario” para la población. Fernández aseguró que se están llevando a cabo reformas en el sector del transporte y que, aunque se reconoce el problema financiero que enfrentan los transportistas, la situación requiere de un proceso estructural más amplio.

La paralización fue impulsada por la necesidad urgente de recibir un subsidio que, según las estimaciones, asciende a cerca de 4 millones de dólares. El Gobierno ha propuesto un desembolso inicial de 3,1 millones de dólares, con la promesa de que el resto se entregaría en un futuro cercano. Sin embargo, los transportistas consideran que esta respuesta es insuficiente frente al aumento de los costos operativos, especialmente en un contexto en el que los precios de los combustibles han aumentado considerablemente.

Recientemente, se reportó que el precio del diésel común ha alcanzado los 7.970 guaraníes (1,22 dólares) por litro, evidenciando un incremento del 21% en menos de un mes. Este aumento es el resultado de la escalada en los precios del petróleo a nivel internacional, en parte por las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha afectado a países como Paraguay, que dependen casi por completo de las importaciones de combustibles. La situación es crítica y plantea serios desafíos para la economía local y el sector del transporte.

La tensión entre el Gobierno y los transportistas podría intensificarse en los próximos días si no se alcanza un acuerdo satisfactorio. La falta de soluciones rápidas podría llevar a un deterioro de la confianza en las instituciones y a un aumento de las protestas en diferentes sectores de la población. A medida que se desarrollan los acontecimientos, será clave observar cómo el Gobierno maneja esta crisis y si logra atender las demandas del sector del transporte para evitar un colapso mayor en el sistema de movilidad de Asunción.