En su reciente comparecencia ante el Congreso, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, destacó que su país se encuentra en lo que considera el "mejor momento económico de toda su historia". Esta afirmación fue realizada durante su tercer informe de gestión, donde subrayó que la situación actual no es simplemente un discurso optimista, sino una realidad respaldada por cifras concretas. Según Peña, la estabilidad política y la solidez democrática son los pilares sobre los cuales se ha construido este crecimiento sin precedentes.
Peña, quien asumió la presidencia el 15 de agosto de 2023, mencionó que Paraguay ha registrado un crecimiento económico sostenido en los últimos tres años, superando el 4% anual, una tendencia que no se observaba desde el período de 2006 a 2008, cuando la economía regional se benefició del auge de los precios de las materias primas. En este sentido, el mandatario resaltó que, en 2024, el crecimiento económico alcanzó el 4,2%, y en 2025, un notable 6,6%, la tasa más alta en más de una década, superando ampliamente el promedio de crecimiento de la región.
En su discurso, Peña se mostró optimista respecto a las proyecciones para 2026, donde espera que el crecimiento se mantenga en un 4,2%. Esta perspectiva positiva se apoya en datos que indican un aumento significativo de la inversión extranjera en el país, así como un fortalecimiento de la clase media y un riesgo país que se mantiene bajo, con 99 puntos básicos. Estas estadísticas han llevado al presidente a afirmar que Paraguay se está posicionando como un modelo a seguir en el ámbito económico, destacando la magnitud del producto interno bruto (PIB) como un indicador clave de su éxito.
El mandatario también hizo referencia a un informe del Banco Mundial que posiciona a Paraguay como el país sudamericano que más ha crecido en los últimos 60 años, con un impresionante incremento del 1520% entre 1960 y 2024. Peña atribuyó este avance a factores que, según él, son el resultado de decisiones políticas y de una gestión eficaz, más que a circunstancias fortuitas, subrayando que "todo esto no es casualidad, sino causalidad".
La estabilidad política ha sido un tema recurrente en el discurso de Peña, quien enfatizó que es esta estabilidad la que ha permitido el crecimiento y desarrollo del país. Su partido, el Partido Colorado, ha dominado la política paraguaya durante más de seis décadas, aunque en el período entre 2008 y 2012 se dio una alternancia con la presidencia de Fernando Lugo. Esta larga hegemonía ha consolidado una estructura política que, según el presidente, ha sido clave en la construcción del clima económico actual.
En términos de desafíos futuros, el presidente Peña debe enfrentar la necesidad de sostener este crecimiento y garantizar que los beneficios de la economía se distribuyan equitativamente entre la población. El aumento de la inversión extranjera y el crecimiento de la clase media son señales alentadoras, pero también plantean la necesidad de implementar políticas que aseguren un desarrollo inclusivo y sostenible. A medida que Paraguay avanza hacia un futuro económico prometedor, la capacidad del gobierno para mantener la estabilidad y la confianza de los inversores será fundamental para continuar en esta senda de progreso.



