En un contexto de creciente tensión política y violencia en Colombia, la candidata presidencial Paloma Valencia, representante del partido Centro Democrático, ha hecho pública una grave acusación. Durante una conferencia de prensa, Valencia reveló que ha sido informada sobre un plan de asesinato en su contra, supuestamente orquestado por un grupo disidente de las FARC. Esta revelación se produce en un momento crucial, ya que las elecciones presidenciales están programadas para el 31 de mayo, y la candidata se encuentra actualmente en la tercera posición en las encuestas de intención de voto.
Valencia afirmó que recibió información directa del ministro de Defensa, el ministro del Interior y el director de la Policía Nacional, quienes le confirmaron que un grupo narcoterrorista ha puesto un precio a su vida. En sus declaraciones, la candidata mencionó que el Frente 42 de las FARC está detrás de esta amenaza, y que un individuo conocido con el alias de Buchetula habría sido contratado para llevar a cabo el ataque, por una suma cercana a los 2.000 millones de pesos colombianos, equivalentes a aproximadamente 560.000 dólares.
La situación es alarmante, sobre todo considerando el trágico asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, también del Centro Democrático, quien fue abatido el año pasado en un acto político en Bogotá. Este hecho subraya la realidad de la violencia política en Colombia, donde las amenazas contra figuras públicas se han vuelto cada vez más frecuentes y letales. Valencia, al recordar este episodio, enfatizó su determinación de no dejarse intimidar por la violencia, declarando que su objetivo es liderar un cambio en la seguridad del país, permitiendo que los colombianos vivan sin miedo.
La candidata no escatimó críticas hacia el actual gobierno de Gustavo Petro, a quien acusó de ser cómplice del narcoterrorismo a través de su política de 'paz total'. Según Valencia, esta estrategia ha beneficiado a los criminales y ha tenido un alto costo para la población colombiana. Su discurso resuena en un panorama en el que muchos ciudadanos se sienten inseguros y preocupados por el aumento de la violencia en diversas regiones del país.
Este incidente no es aislado; en el transcurso de la actual campaña electoral, se han reportado amenazas contra otros candidatos, incluyendo figuras tanto de la extrema derecha como de la izquierda. Sin embargo, la gravedad de la amenaza contra Valencia se destaca por su especificidad y la implicación de un plan concreto para atentar contra su vida. Este tipo de situaciones plantea serios interrogantes sobre la viabilidad de un proceso electoral libre y seguro en el país.
La respuesta de la comunidad política y de las fuerzas de seguridad ante estas amenazas será crucial para el desarrollo de las elecciones y la percepción pública sobre la seguridad en Colombia. Con un ambiente marcado por el miedo y la incertidumbre, las palabras de Valencia resuenan como un llamado a la acción y a la resistencia frente a la violencia. La política colombiana se enfrenta, nuevamente, a un desafío significativo que pone en riesgo no solo a los candidatos, sino a la democracia misma en el país.



