“La patience est amère, mais son fruit est doux” —“La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce”— escribió Jean-Jacques Rousseau en Julie ou la Nouvelle Héloïse (Julia o la nueva Eloísa), la novela epistolar que publicó en 1761. Aunque algunos estudios sostienen que el escritor francés pudo haber adaptado la expresión de proverbios populares más antiguos, la frase alcanzó una circulación propia y trascendió el sentido de la carta de amor en la que aparece.
La paciencia fue también el concepto elegido por Javier Milei el último miércoles, cuando habló ante el Coloquio de IDEA en Mar del Plata. En su exposición, el Presidente sostuvo que los procesos de crecimiento no son inmediatos y requieren tiempo. En ese marco, volvió a pronosticar que la Argentina podría convertirse en una potencia comparable con Estados Unidos dentro de 30 a 40 años, aunque luego planteó una perspectiva más optimista: “Podríamos lograrlo en 20 años”.
Milei también vinculó ese horizonte con el resultado de las próximas elecciones. Según afirmó, si los argentinos vuelven a elegirlo el año próximo, el país atravesará “los mejores cuatro años de la historia”. La definición supera incluso una proyección previa de su ministro de Economía, Luis Caputo, quien en abril había asegurado que “los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”.
El pedido presidencial de esperar contrasta con una percepción que, de acuerdo con el último estudio de humor social realizado por el especialista Fernando Moiguer, comenzó a extenderse entre los argentinos: la pérdida de paciencia frente a la evolución de la situación del país.



