El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, ha afirmado su liderazgo en el peronismo provincial tras recibir críticas de referentes kirchneristas y de la CGT. Su defensa surge después de que los diputados del Bloque Independencia facilitaran el quórum para la aprobación de la reforma laboral impulsada por el gobierno. Jaldo expresó: "Tomo decisiones firmes que pueden sorprender, pero mi prioridad es Tucumán".

La reciente aprobación de la reforma fue marcada por el voto a favor de las diputadas tucumanas Gladys Medina y Elia Fernández, mientras que Javier Noguera no estuvo presente. Esta situación desató un torrente de críticas hacia Jaldo y su equipo desde el ámbito nacional. Sin embargo, el gobernador defendió la postura de sus diputados: "Respaldo su decisión de apoyar una ley que, aunque perfectible, generará resultados positivos a largo plazo".

Jaldo enfatizó la importancia de la gobernabilidad de Tucumán, poniendo su responsabilidad institucional por encima de las especulaciones políticas. En este contexto, también se dirigió a la CGT, sugiriendo una autocrítica y un enfoque más amplio en la defensa de los intereses de los trabajadores. A pesar de las tensiones, la dirigencia del peronismo tucumano sigue alineada con Jaldo, a quien eligieron para guiar a la provincia, mientras que la figura del exgobernador Juan Manzur parece haberse desdibujado, manteniendo un perfil bajo en esta coyuntura.