Un grupo de veintiséis organizaciones ambientales ha dirigido una carta a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, para solicitar que el cuero bovino siga incluido en el Reglamento de la UE sobre productos libres de deforestación (EUDR). Esta petición se produce en un contexto donde diversas asociaciones de la industria del cuero abogan por su exclusión del mencionado reglamento, lo que ha generado un debate intenso sobre la relación entre la producción ganadera y la deforestación.
El EUDR establece que las empresas deben asegurarse de que siete materias primas, que incluyen soja, cacao, café, palma, caucho, madera y ganado, no provengan de áreas deforestadas ni de sus derivados. En este marco, el cuero, considerado un subproducto del ganado, representa una porción significativa del valor de las importaciones de productos ganaderos a la UE, alcanzando en 2024 una cuarta parte del total. Sin embargo, la reciente decisión de postergar la aplicación del reglamento hasta diciembre de 2026, y hasta junio de 2027 para las pequeñas y medianas empresas, ha reavivado la discusión sobre la inclusión del cuero.
Las organizaciones firmantes de la carta advierten sobre las consecuencias de excluir el cuero del EUDR, argumentando que esta decisión podría generar una incoherencia política relevante. La carta subraya que, mientras que la carne de una vaca criada en tierras deforestadas no podría comercializarse, el cuero de ese mismo animal podría ingresar al mercado sin restricciones. Este escenario contradice los esfuerzos globales para combatir la deforestación impulsada por la ganadería, que se identifica como una de las principales causas de la pérdida de bosques.
Entre los firmantes de la carta se encuentran reconocidas entidades como Human Rights Watch, Greenpeace y Rainforest Action Network, quienes resaltan que gran parte de la deforestación relacionada con la ganadería afecta gravemente a la selva amazónica. Además, señalan que existen evidencias documentadas sobre la vinculación de las cadenas de suministro de cuero de la UE con la deforestación, la delincuencia y violaciones de derechos humanos, especialmente en territorios indígenas y áreas protegidas.
El caso de Brasil resulta emblemático en este contexto. El país sudamericano consume el 80% de la carne de vacuno que produce, pero, curiosamente, exporta alrededor del 80% de las pieles que procesa. Este fenómeno plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la industria del cuero y su relación con la deforestación. Las organizaciones ambientales resaltan que la influencia del mercado europeo es crucial para Brasil, dado que las importaciones de cuero alcanzan unos 240 millones de euros, con Italia como el principal destino, acaparando casi el 60% de las exportaciones.
Por esta razón, las organizaciones consideran que mantener el cuero en el EUDR podría actuar como un motor para que el sector ganadero de Brasil adopte prácticas más sostenibles. Los responsables de políticas públicas en Brasil han señalado que el EUDR podría ser un incentivo clave para implementar nuevas políticas que aseguren la trazabilidad del ganado, aumentando así la transparencia y la responsabilidad en el sector. A pesar de las afirmaciones de la industria del cuero sobre la dificultad de implementar sistemas de trazabilidad, las ONG sostienen que la viabilidad de rastrear las pieles bovinas ya se está demostrando en la práctica.
En este contexto, el debate sobre la inclusión del cuero en el EUDR no solo afecta a la industria del cuero en Europa, sino que también tiene implicancias profundas para la sostenibilidad ambiental y la protección de los derechos humanos en los países productores. A medida que el mundo enfrenta una crisis climática, las decisiones sobre la regulación de productos como el cuero cobran una relevancia sin precedentes, siendo crucial encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación de los ecosistemas.



