En un giro significativo en el ámbito jurídico y político, una jueza argentina ha emitido una orden de detención con fines de extradición del exguerrillero chileno Galvarino Sergio Apablaza. Este individuo, que ha sido acusado de participar en el asesinato del senador Jaime Guzmán en 1991, se encuentra asilado en Argentina desde hace más de tres décadas. La noticia fue confirmada por su abogado, Rodolfo Yanzón, quien detalló que, a pesar de que la policía se presentó en el domicilio de Apablaza para ejecutar la orden, no lograron arrestarlo debido a que no se encontraba en su residencia.
La jueza María Servini, responsable de la orden, actuó en el marco de una causa judicial que se remonta a 2010, cuando las autoridades chilenas solicitaron oficialmente su extradición. Hasta ahora, este pedido había sido bloqueado debido al estatus de refugiado concedido a Apablaza, el cual fue revocado posteriormente, lo que desencadenó un nuevo proceso judicial que espera una resolución definitiva. Esta situación ha estado marcada por dos fallos en contra de Apablaza, el más reciente de ellos en febrero pasado, lo que ha llevado a su defensa a presentar un recurso extraordinario.
Yanzón, el abogado de Apablaza, argumentó que la orden de arresto firmada por la jueza Servini podría estar en contravención de la Convención de Refugiados, que protege a individuos en situaciones similares. Según su interpretación, mientras no se resuelva de manera definitiva el estatus de refugiado de Apablaza en el ámbito judicial, este sigue siendo válido y, por lo tanto, debería estar bajo la protección de dicha convención. Además, el letrado destacó que la jueza Servini está ocupando temporalmente el cargo del juez Ariel Lijo, quien es el titular del caso, y expresó su confianza en que la orden de detención será revocada cuando Lijo retorne de su licencia la próxima semana.
La emisión de la orden de detención se produce en un contexto político sensible, ya que coincide con la próxima visita del presidente chileno, José Antonio Kast, a Buenos Aires. En esta visita, Kast se reunirá con su par argentino, Javier Milei, en lo que representará su primer viaje internacional desde que asumió el cargo el mes pasado. Este encuentro podría tener implicaciones significativas en la relación bilateral entre ambos países, especialmente en lo que respecta a asuntos judiciales y de derechos humanos.
Galvarino Apablaza, quien actualmente tiene 75 años, llegó a Argentina en 1993 y, tras una breve detención en 2004 por un pedido formal de extradición de Chile, ha disfrutado de libertad desde 2005. En 2010, durante la presidencia de Cristina Fernández, se le otorgó el estatus de refugiado, el cual fue revocado en el mandato de Mauricio Macri. La complejidad de este caso radica en que la causa de extradición iniciada en 2010 quedó en suspenso tras la concesión del asilo, lo que ha dificultado el proceso judicial.
De acuerdo con el abogado, si el estatus de asilo es finalmente anulado y Chile decide avanzar con el pedido de extradición, se debería iniciar un nuevo proceso judicial que podría llevar a un juicio oral. Esta situación resalta las tensiones históricas entre Chile y Argentina respecto a la justicia y la memoria de la dictadura, así como la importancia de los acuerdos internacionales en la protección de los derechos humanos. Desde su victoria electoral en diciembre pasado, Kast ha expresado su deseo de que Apablaza sea juzgado en Chile, lo que podría intensificar las demandas de justicia y reparación en el contexto político actual, donde las heridas del pasado siguen abiertas y son objeto de debate público.
En conclusión, la orden de detención de Apablaza no solo tiene implicaciones legales, sino que también refleja el complejo entramado de relaciones diplomáticas y judiciales entre Argentina y Chile. A medida que se desarrollen los acontecimientos en torno a este caso, será crucial observar cómo las decisiones judiciales impactan en la política regional y en la búsqueda de justicia por crímenes de lesa humanidad.



