En un contexto de creciente opresión y crisis social, el obispo nicaragüense Silvio Báez, quien se encuentra exiliado en Estados Unidos, hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para que implemente una solidaridad más clara y efectiva hacia los pueblos que sufren bajo regímenes autoritarios. Durante su homilía, el religioso destacó la situación crítica que atraviesan muchas sociedades, en particular aquellas sometidas a gobiernos que perpetúan el miedo y la represión, aunque sin mencionar explícitamente a Nicaragua.
Báez, obispo auxiliar de Managua y crítico del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, abordó el sentimiento de impotencia que ha comenzado a apoderarse de las comunidades que enfrentan estructuras de poder que parecen inamovibles. En este sentido, su mensaje se convierte en un eco de la desesperación que sienten muchos al ver cómo sus derechos son pisoteados y sus voces silenciadas. La falta de un liderazgo que inspire esperanza y una solidaridad internacional decidida han sido componentes clave que, según Báez, son necesarios para cambiar este estado de cosas.
Desde 2007, Nicaragua se encuentra bajo el mando de Ortega, un exguerrillero que ha sido objeto de múltiples acusaciones por fraude electoral y represión de la oposición política. La situación se ha agravado en los últimos años, con denuncias de violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno, que ha restringido libertades fundamentales como la de expresión, reunión y religión. La comunidad internacional ha sido testigo del deterioro de la democracia en el país, lo que ha llevado a un éxodo masivo de nicaragüenses en busca de mejores condiciones de vida.
Báez, quien fue ordenado a abandonar Nicaragua por el Papa Francisco en 2019 debido a las amenazas que enfrentaba, recordó que la verdadera liberación de los pueblos oprimidos no se logrará a través de soluciones mágicas, sino mediante un compromiso colectivo que fomente la solidaridad y el respeto mutuo. "Este descanso que Jesús nos ofrece no caerá del cielo como algo mágico, sino que será el fruto de decidirnos a caminar iluminados por la sabiduría del Evangelio", afirmó el obispo, haciendo un llamado a la reflexión y a la acción.
El obispo también hizo hincapié en la importancia de cultivar relaciones respetuosas y solidarias entre los pueblos, sugiriendo que el cambio social comienza en la comunidad. Resaltó la necesidad de reemplazar las divisiones y ambiciones personales con un enfoque en el bien común, lo que podría generar un cambio significativo en las dinámicas sociales y políticas actuales. Su mensaje resuena no solo en Nicaragua, sino en otros países donde la lucha por la libertad y la justicia es igualmente apremiante.
Este pedido de Báez se inserta en un contexto global donde la solidaridad internacional es más crucial que nunca. La respuesta de la comunidad internacional frente a las crisis de derechos humanos y las violaciones sistemáticas en países como Nicaragua será fundamental para determinar el futuro de estos pueblos. La voz del obispo, aunque desde el exilio, se convierte en un faro de esperanza para muchos, al tiempo que plantea importantes interrogantes sobre la responsabilidad colectiva frente a la opresión y la injusticia.



