El presidente Javier Milei decidió presentar por cadena nacional una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, una iniciativa que el Gobierno considera central para modificar el vínculo entre la política monetaria y el financiamiento del Estado. El proyecto busca establecer un límite al uso de la moneda como herramienta para cubrir el gasto público y evitar que las decisiones políticas deriven en nuevos procesos inflacionarios.
La propuesta fue planteada como una oportunidad para iniciar una etapa diferente en la historia económica argentina. Según la perspectiva expresada por el oficialismo, durante décadas distintos gobiernos recurrieron a la emisión de dinero cuando los gastos superaban los ingresos, en lugar de reducir el desequilibrio fiscal. Esa práctica permitió atender necesidades inmediatas, pero tuvo como consecuencia el deterioro posterior de los salarios, el ahorro y la inversión productiva.
Durante la presentación, Milei señaló que desde la creación del Banco Central, en 1935, la inflación acumulada en la Argentina llegó a casi 13 trillones por ciento. El dato fue utilizado para cuestionar el desempeño de una institución creada, en principio, para preservar el valor de la moneda. La reforma apunta así a impedir que el poder político vuelva a utilizar el Banco Central como fuente de financiamiento y a terminar con una política monetaria que, según el Gobierno, se mantuvo durante buena parte de la historia reciente, más allá de los cambios de gestión y de los distintos programas económicos.



