La desaparición de Guadalupe Lucero, una niña que lleva casi cinco años siendo buscada en la provincia de San Luis, ha cobrado un nuevo matiz esta semana con la revelación de una grave acusación de abuso sexual infantil contra Roque Lucero, el abuelo paterno de la menor. Este giro inesperado en el caso ha desatado alarmas en la familia materna de Guadalupe, que se mostró completamente sorprendida al enterarse de la noticia a través de un video compartido por la abogada de las víctimas.

Silvia Domínguez, abuela materna de Guadalupe, expresó su angustia al relacionar la acusación con la desaparición de su nieta. En una conversación con el programa “Futuro Imperfecto”, transmitido por Radio Con Vos, Silvia no pudo evitar vincular la situación de su nieta con la denuncia. "No puedo no asociarlo a Guadalupe, porque no sabemos qué pasó con ella”, manifestó, reflejando así la profunda preocupación y el dolor que siente la familia ante la posibilidad de que Roque Lucero esté involucrado en un contexto aún más oscuro que el que ya enfrentan.

La abuela también compartió que, tras enterarse de las acusaciones, se dirigió junto a su hija Yamila, madre de Guadalupe, a la Fiscalía Federal para indagar sobre la situación judicial de Roque Lucero. Según su relato, la información sobre la imputación por abuso no había llegado al ámbito federal, a pesar de que existía una denuncia desde 2024. Este hecho plantea serias interrogantes sobre la eficacia y el manejo de las investigaciones por parte de las autoridades judiciales, que parece haber ignorado un caso que solo se ha vuelto más complejo con el tiempo.

Silvia Domínguez reveló que había rumores previos sobre la conducta de Roque Lucero, relacionados con situaciones similares. "Tengo entendido de que esta persona había tenido causas anteriores de lo que había pasado con Guada. Lamentablemente, siempre lo arreglaron entre familias y nosotros nunca nos enteramos”, confesó, sugiriendo que la cultura del silencio y la falta de acción en situaciones de abuso han permitido que los agresores escapen a la justicia. Esta revelación añade una capa más de gravedad a un caso que ha estado marcado por el misterio y el dolor desde su inicio.

Al ser consultada sobre la posible protección que pudo haber recibido el abuelo paterno, Silvia no dudó en afirmar que tanto la negligencia como la protección han influido en el manejo del caso. Señaló que Roque Lucero trabajaba en la Casa de Gobierno provincial y criticó duramente el accionar de las fuerzas de seguridad en relación al caso de Guadalupe, describiéndolo como un desastre. Este comentario pone de relieve las fallas estructurales y la falta de coordinación entre las diferentes instancias del sistema judicial, que podrían haber contribuido a la impunidad en este caso.

La abuela materna hizo un llamado a la justicia para que se investigue a fondo tanto la desaparición de su nieta como las acusaciones en contra de Roque Lucero. “Si tuvo que ver en la desaparición de Guada, lo va a decidir la justicia y pagará lo que hizo. Y si no tuvo que ver, que pague por lo que le hizo a estas criaturas también”, exigió, reflejando la desesperación y el deseo de justicia de una familia que ha sufrido durante años.

El ecosistema judicial se agita aún más con la noticia de que la abogada Soledad Poma de Otaegui, representante de la familia de Guadalupe y otras víctimas, planea presentar el lunes una solicitud para que la Justicia Federal incorpore la acusación de abuso sexual al expediente de la desaparición de la niña. Según la letrada, existen dos denuncias por abuso contra Roque Lucero, y aunque la justicia provincial ya ha formulado cargos en uno de los casos, en el otro se espera la declaración en Cámara Gesell. En este contexto, Roque Lucero no se encuentra detenido, pero enfrenta restricciones que le impiden acercarse a las víctimas y ha tenido que cambiar su lugar de residencia, lo que añade un elemento de urgencia a una situación ya de por sí crítica.