La Asamblea Estatal de Nueva York está considerando una nueva legislación que podría ofrecer un respiro económico a los propietarios de mascotas en el estado. La propuesta contempla un crédito fiscal que podría alcanzar hasta los 900 dólares anuales para aquellos que tengan hasta dos animales de compañía, con la intención de que la normativa entre en vigor a partir del año fiscal 2026. Este proyecto representa un avance significativo en la búsqueda de un alivio fiscal para quienes asumen los elevados costos asociados al cuidado de sus mascotas en una ciudad donde la vida es notoriamente cara.
La iniciativa legislativa, respaldada por los asambleístas Steven Raga y Rebecca Seawright, no solo se limita a reconocer la importancia de los animales como parte de la familia, sino que también busca regularizar la deducibilidad de gastos relacionados con su mantenimiento. Según el texto propuesto, los dueños de perros y gatos podrían deducir hasta 150 dólares por animal en insumos cotidianos y hasta 300 dólares por gastos veterinarios, alcanzando un total máximo de 900 dólares por declaración de impuestos. Este enfoque es innovador, ya que se enfoca de manera específica en los animales de compañía, a diferencia de iniciativas anteriores que no lograron el mismo impacto.
Los gastos que se podrían incluir en esta deducción abarcan una amplia gama de necesidades esenciales para el bienestar de los animales, como la alimentación, correas, arneses, productos de limpieza y juguetes. También se considerarían los gastos veterinarios, que incluyen consultas anuales, medicamentos y tratamientos de emergencia, siempre que sean certificados como necesarios por un profesional. Este aspecto es fundamental, ya que el cuidado veterinario puede ser bastante elevado, y muchos dueños de mascotas enfrentan dificultades económicas para cubrir estas necesidades.
La propuesta se da en un contexto donde, actualmente, los propietarios de mascotas en Nueva York no tienen la posibilidad de deducir estos gastos en sus impuestos federales, lo que ha generado un debate sobre la equidad fiscal. De acuerdo con la normativa actual del Servicio de Impuestos Internos (IRS), solo se permiten deducciones para animales de asistencia certificados, excluyendo a los perros y gatos que se consideran meramente como mascotas. Esto ha llevado a situaciones complicadas, como la reciente demanda de una abogada que intentó registrar a su perro como dependiente en su declaración de impuestos, la cual fue rechazada por el IRS.
La medida se presenta como una respuesta a la creciente preocupación por los altos costos de mantener un animal en una de las ciudades más caras del mundo. La falta de apoyo fiscal ha llevado a muchos dueños a enfrentar la difícil decisión de priorizar sus necesidades básicas sobre el bienestar de sus animales. En este sentido, el asambleísta Raga ha expresado que “nadie debería verse obligado a elegir entre sostenerse o cuidar a la familia”, enfatizando la importancia de reconocer a las mascotas como miembros de la familia que requieren cuidados y atención.
Además, la propuesta aclara que solo los perros y gatos que sean mantenidos principalmente como compañía calificarían para este crédito, excluyendo a aquellos que se utilicen para trabajo, crianza o investigación. Esto busca garantizar que la medida esté enfocada en la tenencia responsable de animales, fomentando un vínculo más fuerte entre las personas y sus mascotas. Si se aprueba, Nueva York podría convertirse en el primer estado en Estados Unidos en implementar un beneficio fiscal específico relacionado con la tenencia responsable de animales, un paso que podría sentar un precedente para otras jurisdicciones.
La propuesta ya ha sido remitida a la Comisión de Medios y Arbitrios para su evaluación. A medida que la discusión avanza, la comunidad de dueños de mascotas y defensores de los derechos de los animales esperan que esta medida no solo alivie la carga económica, sino que también fomente una mayor responsabilidad en el cuidado de los animales en el estado. Este es un momento crucial para redefinir la relación de la sociedad con las mascotas, reconociendo su importancia en la vida de muchas familias neoyorquinas.



