La ciudad de Nueva York ha iniciado un ambicioso proyecto piloto en Queens con el objetivo de transformar la forma en que operan los carritos de comida. Este plan, que comenzó el martes, se centra en reemplazar los generadores de gasolina y diésel que actualmente utilizan estos vendedores por baterías eléctricas recargables. La implementación inicial se llevará a cabo con diez vendedores en el parque Flushing Meadows–Corona Park y se extenderá por un periodo de seis meses. Si este modelo se expande a los 20.500 carritos de comida con licencia en la ciudad, se estima que podría reducir más de 120.000 toneladas métricas de emisiones de dióxido de carbono anualmente, un impacto ambiental equivalente a retirar aproximadamente 30.000 automóviles de las calles cada año.

El programa, denominado "Programa de Carritos con Energía Limpia de Nueva York", ha sido impulsado por la Oficina de Justicia Climática y Ambiental de la Ciudad de Nueva York (MOCEJ). Este esfuerzo no solo busca mejorar la calidad del aire en la ciudad, sino también ofrecer una solución sostenible para los vendedores ambulantes que dependen de equipos que funcionan a combustión, los cuales han sido responsables de emisiones nocivas que afectan tanto a los trabajadores como a los transeúntes.

En Flushing Meadows–Corona Park, un lugar emblemático que recibe más de nueve millones de visitantes al año, se ha seleccionado este espacio como punto de partida debido a su visibilidad y la diversidad de vendedores que operan allí, muchos de los cuales son inmigrantes con décadas de experiencia. El entorno del parque, famoso por su gran esfera de acero, proporciona una plataforma ideal para demostrar cómo podría ser una red de carritos de comida impulsados por energías limpias, y así inspirar a otros vendedores a participar en la transformación hacia prácticas más sostenibles.

Un estudio reciente del Proyecto de Vendedores Ambulantes revela que el 97% de estos pequeños negocios en la ciudad depende de generadores de gasolina o diésel. Estos dispositivos, aunque esenciales para la operación diaria, liberan monóxido de carbono, hidrocarburos y otros contaminantes que afectan la salud pública. Según estimaciones ambientales, un vendedor promedio consume alrededor de 1.750 litros de gasolina al año, lo que resulta en cerca de cuatro toneladas de dióxido de carbono, además de otros contaminantes tóxicos que se dispersan en el aire.

La empresa PopWheels jugará un papel crucial en la infraestructura del proyecto, proporcionando un sistema de intercambio de baterías que incluye medidas de seguridad avanzadas contra incendios, además de asistencia técnica a los vendedores participantes. También se encargará de adaptar los carritos para que sean compatibles con los nuevos sistemas eléctricos, garantizando que los vendedores puedan operar de manera eficiente y segura en este nuevo entorno tecnológico.

Este proyecto es el resultado de una colaboración entre MOCEJ, el Departamento de Parques, el Departamento de Bomberos, el Proyecto de Vendedores Ambulantes y la Fundación de Parques de la Ciudad. La vicealcaldesa de Operaciones, Julia Kerson, ha subrayado la importancia de este plan, indicando que muchos vendedores dependen de generadores, ya que sus operaciones son autónomas y requieren un suministro eléctrico constante. Sin embargo, muchos de estos dispositivos fueron diseñados para usos temporales y no son ideales para el funcionamiento continuo durante una jornada laboral completa. Con este nuevo enfoque, Nueva York busca no solo modernizar el sector de la venta ambulante, sino también contribuir significativamente a la mejora del medio ambiente en la ciudad.