El Gobierno de Nicaragua ha decidido otorgar una nueva concesión para la explotación minera a la empresa china New Era Mining Development Company S.A., que abarcará un total de 1.800 hectáreas en el municipio de San Juan de Limay, en la provincia de Estelí, al norte del país. Este movimiento, que representa la undécima concesión otorgada a firmas chinas desde que comenzaron las sanciones impuestas por Estados Unidos, fue anunciado oficialmente el pasado jueves a través del Diario Oficial La Gaceta. La decisión refleja la continuidad de la política del gobierno sandinista de atraer inversión extranjera a pesar de las restricciones internacionales.
Con este nuevo contrato, la Dirección General de Minas de la Procuraduría General de Justicia ha concedido a la empresa china un total de 22.491 hectáreas en distintas áreas mineras. Desde el año 2021, el gobierno ha otorgado concesiones en 83 lotes a 18 empresas chinas, lo que representa más de 1.263.000 hectáreas, es decir, más del 8,5% del territorio nicaragüense. Este tipo de concesiones ha sido objeto de críticas, especialmente por su impacto en regiones que incluyen áreas protegidas y territorios indígenas, lo que ha generado preocupación entre diversas organizaciones ambientales y de derechos humanos.
Las sanciones de Estados Unidos, que fueron impuestas a mediados de abril de este año, se dirigieron a miembros de la familia del presidente Daniel Ortega y a otros funcionarios del gobierno involucrados en el sector minero. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro estadounidense argumentó que estas personas y empresas contribuyen al financiamiento del régimen de Ortega y Murillo, y están implicadas en la confiscación de propiedades de ciudadanos estadounidenses en Nicaragua. Esta situación ha llevado a un incremento en la tensión entre el gobierno nicaragüense y la comunidad internacional, especialmente con los Estados Unidos.
A pesar de las sancciones, las exportaciones mineras de Nicaragua han mostrado un crecimiento significativo, alcanzando un total de 2.009,2 millones de dólares en 2025, lo que representa un aumento del 44,4% con respecto al año anterior. Este crecimiento se ha visto impulsado principalmente por el oro, que se ha consolidado como el principal producto de exportación del país, generando ingresos por 1.971 millones de dólares y marcando un récord histórico en términos de volumen exportado. Los principales destinos de este oro han sido Estados Unidos, Canadá, Suiza y la Unión Europea, lo que indica que, a pesar de las dificultades políticas, la industria minera sigue siendo un pilar fundamental para la economía nicaragüense.
Sin embargo, la Fundación del Río, una ONG que se ha dedicado a investigar el impacto de la minería en Nicaragua, ha señalado que muchas de las empresas chinas que operan en el país son de reciente creación y carecen de la transparencia necesaria. Según su informe, no se han encontrado evidencias que demuestren que estas empresas poseen la experiencia o los recursos adecuados para llevar a cabo operaciones mineras de manera responsable. Además, la falta de información sobre sus inversiones y estudios de viabilidad económica genera dudas sobre la sostenibilidad de sus proyectos en el país.
La ONG también advierte que los intereses mineros de las empresas chinas en Nicaragua no se limitan al oro y la plata, sino que también abarcan minerales considerados críticos para la industria moderna. Esto podría tener repercusiones significativas no solo en el medio ambiente, sino también en las comunidades locales que dependen de estas tierras para su subsistencia. La situación actual plantea un dilema complejo para el gobierno nicaragüense, que se encuentra en la disyuntiva de atraer inversión extranjera y, al mismo tiempo, proteger los derechos de sus ciudadanos y el medio ambiente.



