El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado este lunes que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) cuentan con "libertad de acción" para llevar a cabo operaciones contra lo que considera "amenazas inmediatas y emergentes" en la región. Esta afirmación se produce en el contexto de un acuerdo de alto el fuego negociado con Estados Unidos y el Gobierno de Líbano, que no ha logrado frenar la ofensiva militar israelí contra Hezbolá, el partido-milicia chií que opera en el sur del Líbano.
Durante una conferencia con el alto mando militar, Netanyahu subrayó que los ataques se están llevando a cabo tanto en la llamada "zona de seguridad" al sur del río Litani como en áreas que se extienden más allá de ella. "Estamos atacando en múltiples frentes, lo que nos permite frustrar cualquier amenaza que surja", aseguró Netanyahu, resaltando que estos operativos son parte del acuerdo alcanzado con las autoridades estadounidenses y libanesas.
El primer ministro también destacó lo que considera avances significativos en la campaña militar, mencionando la eliminación de un sistema de misiles que ponía en riesgo la seguridad de Israel. Sin embargo, las FDI han continuado con los bombardeos sobre lo que se presume son sitios de lanzamiento de cohetes de Hezbolá. Además, Netanyahu enfatizó la importancia de crear una zona de seguridad que prevenga posibles invasiones desde el norte, así como el lanzamiento de misiles antitanque, lo cual, según él, ha cambiado la dinámica en el Líbano.
A pesar de estos logros, Netanyahu no subestimó las dificultades que enfrenta su Gobierno en esta contienda. Reconoció que persisten dos grandes amenazas emanadas de Hezbolá: los cohetes de 122 mm y los drones. En este sentido, el primer ministro advirtió que enfrentar estas amenazas requiere una combinación efectiva de acciones operativas y avances tecnológicos. "Si logramos desactivar estos elementos, estaremos en el camino hacia el desarme de Hezbolá, dado que constituyen su principal arsenal", afirmó.
De acuerdo con las estimaciones presentadas por Netanyahu, el grupo chií habría perdido aproximadamente el 90% de su capacidad de misiles desde el inicio de las hostilidades. Sin embargo, el primer ministro advirtió que la situación sigue generando inquietud entre los habitantes del norte de Israel, quienes continúan expuestos a posibles ataques.
Finalmente, el líder israelí instó a sus fuerzas armadas a resolver las amenazas que persisten. "Una vez que abordemos estos problemas, podremos considerar los aspectos diplomáticos de la situación", comentó, refiriéndose a las conversaciones con Beirut, que se encuentran en un estado delicado tras la reciente extensión de una tregua de tres semanas. Sin embargo, la situación humanitaria es alarmante, ya que desde el inicio de los ataques israelíes, más de 2.520 personas han perdido la vida y más de 7.800 han resultado heridas. Este lunes, se reportaron cuatro muertes adicionales y 51 heridos, incluidos niños, a causa de los bombardeos israelíes, lo que subraya la gravedad de la crisis actual en la región.



