En Nepal, el panorama político ha estado marcado por cambios constantes desde 1991, cuando el país comenzó una transición hacia la democracia luego de una guerra civil que culminó en 2006. A través de estos años, se han vivido momentos de gran agitación, incluyendo la abolición de la monarquía y la formación de coaliciones inestables. Sin embargo, la reciente llegada al poder del rapero Balendra 'Balen' Shah, líder del Partido Nacional Independiente (Rastriya Swatantra Party, RSP), destaca por su singularidad, ya que surge de un descontento generalizado impulsado por la Generación Z, que ha comenzado a tomar un rol protagónico en la política del país.

El resultado de las elecciones del 5 de marzo, que siguieron a masivas manifestaciones en septiembre de 2022, evidencia un cambio de paradigma en la relación entre la ciudadanía y la clase política tradicional. Los jóvenes, cansados de los viejos métodos de gobernanza, encontraron en el RSP una opción refrescante, logrando cerca del 46% de los votos y asegurando casi dos tercios de los escaños en la cámara baja. Este fenómeno electoral no solo es significativo por la cantidad de votos obtenidos, sino también porque marca el primer gran triunfo de un partido nuevo en más de seis décadas, desde el Congreso Nepalí en 1959.

La frustración de la población, especialmente entre los más jóvenes, ha ido en aumento durante años, exacerbada por el impacto del cambio climático en el campo, que ha visto mermar su producción. Este descontento se intensificó con la decisión tomada en 2024 por el Partido Comunista de Nepal (UML) y el Congreso Nepalí de formar una nueva coalición, una maniobra política que fue vista como una traición por muchos ciudadanos. La gota que colmó el vaso fue la prohibición de las redes sociales, un espacio vital para el activismo juvenil y la expresión política, lo que llevó a miles a salir a las calles en protesta.

La revuelta en Nepal se inscribe dentro de un contexto global donde la Generación Z ha comenzado a alzar su voz en diversos países, tales como Perú, Indonesia y Marruecos. Sin embargo, aunque las manifestaciones en Nepal han sido interpretadas como una explosión de ira y descontento de los jóvenes, Kapil Man Shrestha, experto en política y ex embajador, señala que es complicado determinar si este cambio es un movimiento estructurado con un objetivo claro o simplemente una reacción emocional ante la situación actual. Además, sugiere que detrás de esta movilización pueden existir intereses diversos, que van desde nostálgicos de la monarquía hasta disidentes de partidos tradicionales.

El ex ministro Sarbadev Prasad Ojha, quien ha sido parte de la política nepalí durante años, reconoce que un cambio de liderazgo era necesario, pero también es escéptico sobre la capacidad del nuevo gobierno para sostenerse en el tiempo. Según Ojha, el RSP enfrenta un desafío significativo debido a que no controla la Cámara alta, lo que podría llevar a un estancamiento legislativo en un futuro cercano. Esto plantea la pregunta de si el cambio reciente tendrá un impacto duradero o si será un capítulo efímero en la historia política de Nepal.

A medida que la Generación Z continúa empujando por un cambio y exigiendo nuevas formas de gobernanza, la situación en Nepal se convierte en un interesante estudio de caso sobre el poder de la juventud y su capacidad para desafiar el status quo. La pregunta que queda en el aire es si este nuevo liderazgo representará verdaderamente una ruptura con el pasado o si, como ha sucedido en otras ocasiones, las viejas dinámicas regresarán a prevalecer.