La ministra de Sanidad, Mónica García, negó que Ceuta atraviese un “colapso sanitario” tras la crisis migratoria iniciada a finales de julio. No obstante, reconoció que existen áreas “especialmente tensionadas”, entre ellas los servicios de urgencias y las plantas de medicina interna y quirúrgica.
Durante una comparecencia ante los medios después de reunirse con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, García aseguró que “ninguna de las consultas y asistencias sanitarias se han suspendido”. También señaló que el riesgo epidemiológico es “moderado para los migrantes y bajo para los ceutíes”.
La funcionaria explicó que las principales dificultades están vinculadas con las condiciones de salubridad de las personas migrantes, que podrían tener un mayor acceso a enfermedades infecciosas que hasta ahora se encontraban contenidas. En ese sentido, pidió al Gobierno de Ceuta que ceda más espacios dentro de la ciudad para brindarles atención.
Según detalló la ministra, en los últimos 15 días fueron atendidas 5.800 personas migrantes: 3.500 en centros de atención primaria y 2.300 en hospitales. Durante la primera jornada se asistió a 1.149 migrantes, mientras que la presión sobre el sistema sanitario disminuyó un 70% con el paso de las semanas.
García indicó que actualmente se atiende a un promedio de unas 300 personas por día, aunque la cifra varía entre 200 y 400 según la jornada. La ministra sostuvo además que la situación sanitaria permanece bajo control, pese a la tensión registrada en algunas áreas asistenciales.



