La ministra de Sanidad, Mónica García, manifestó este jueves su confianza en que la reforma del Estatuto Marco llegue al Congreso de los Diputados, donde pueda ser debatida y modificada por los distintos bloques parlamentarios, y finalmente aprobada como un “pacto de país”. El proyecto busca actualizar las condiciones laborales de los profesionales sanitarios, después de 23 años de vigencia de la norma aprobada en 2003.

García afirmó que ha “peleado” por la iniciativa y que se ha “dejado la piel” en la elaboración del texto. Según explicó, algunas comunidades autónomas ya están alcanzando acuerdos con los sindicatos médicos en materia de recursos humanos. Para la ministra, esos entendimientos reflejan que “la mayoría de las competencias” sobre esta cuestión corresponde a las autonomías, un punto que generó tensiones durante los últimos meses entre el Ministerio de Sanidad y los consejeros de las comunidades.

La reforma apunta a establecer criterios comunes para evitar desigualdades entre los servicios de salud. En ese sentido, García sostuvo que el Estatuto Marco debe “armonizar y homogeneizar” las condiciones laborales para que ningún profesional trabaje más de 17 horas de guardia ni enfrente condiciones peores que las de una comunidad vecina.

La ministra consideró necesario que el proyecto avance para fijar unas “condiciones mínimas” en todo el país. A partir de ese marco, cada comunidad autónoma deberá adaptar sus servicios de salud con más recursos y responder a los desafíos del siglo XXI y a las necesidades de su población.