En un emotivo acto que tuvo lugar en la Sagrada Familia de Barcelona, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, hizo entrega al Papa León XIV de una mariposa morada. Este gesto simboliza el recuerdo y homenaje a las víctimas de la violencia vicaria, un fenómeno que ha cobrado la vida de muchas madres y sus hijos a causa de la violencia de género. Redondo, visiblemente conmovida, compartió su mensaje a través de la red social X, enfatizando la importancia de avanzar hacia una sociedad sin violencia de género.
La entrega se realizó durante una misa oficiada por el Pontífice, un evento que reunió a gran parte del Gobierno español, lo que resalta la relevancia del tema en la agenda nacional. La mariposa morada, un símbolo de lucha y esperanza, fue entregada con la intención de visibilizar una problemática que, según Redondo, sigue siendo una realidad alarmante en la sociedad actual. “He entregado al Papa una mariposa morada por las madres a las que la violencia vicaria les ha arrebatado a sus hijas e hijos”, declaró la ministra, subrayando el compromiso del Gobierno en la erradicación de esta problemática.
En su intervención durante la vigilia celebrada en el Estadio Olímpico Lluís Companys, el Papa también se refirió a la violencia contra las mujeres como una “realidad dramática”, instando a toda la sociedad a enfrentarse a este flagelo. Esta declaración del Pontífice coincide con los esfuerzos del Gobierno español en la lucha contra la violencia machista, y Redondo aprovechó la ocasión para reiterar que la Iglesia debe convertirse en un socio activo en esta lucha. “La Iglesia tiene que ser una aliada contra la violencia machista, desde los púlpitos y en el día a día de la vida de los fieles”, enfatizó.
La ministra también destacó que el compromiso del Papa en la defensa de los derechos humanos está en total sintonía con las políticas del Ministerio de Igualdad. En este sentido, Redondo afirmó que la violencia de género es uno de los problemas más críticos que enfrenta la democracia española, y es esencial que todos los sectores de la sociedad se unan para combatirla. “La violencia contra las mujeres no tiene cabida en la Iglesia ni en la sociedad democrática”, sostuvo, haciendo un llamado a reforzar los mecanismos de prevención y erradicación de esta problemática.
Además, este encuentro pone de relieve la importancia de la colaboración entre las instituciones religiosas y el Estado en la promoción de la igualdad y el respeto hacia todos los ciudadanos. La ministra de Igualdad ha reiterado que su ministerio trabajará incansablemente para garantizar que la violencia de género sea erradicada de forma definitiva. Esta entrega de la mariposa morada simboliza no solo un homenaje a quienes han sufrido las consecuencias de la violencia vicaria, sino también un compromiso renovado por parte del Gobierno y la Iglesia para abordar esta problemática.
La mariposa morada, que ha tomado fuerza como emblema en la lucha contra la violencia de género, continúa siendo un símbolo de esperanza y resistencia. A través de este acto, Ana Redondo no solo homenajeó a las víctimas, sino que también lanzó un mensaje claro: la lucha por la igualdad y la erradicación de la violencia de género es una tarea que involucra a toda la sociedad, y cada gesto cuenta en este camino hacia un futuro más justo y equitativo.



