Las Fuerzas de Paz de Tigray (FPT), una milicia próxima al Gobierno de Etiopía, anunciaron que tomaron el principal aeropuerto de Tigray, ubicado en las afueras de Mekelle, la capital regional. La ofensiva constituye uno de los avances más relevantes desde la reanudación de los enfrentamientos en la región, escenario de una guerra civil que comenzó en 2020 y dejó cientos de miles de muertos.
El nuevo conflicto se desencadenó tras meses de tensiones entre el Gobierno etíope y las autoridades de Tigray, además de disputas internas dentro de la administración regional. La escalada provocó el colapso de los acuerdos alcanzados en 2022 en Pretoria, Sudáfrica, que habían permitido poner fin al conflicto armado y buscaban consolidar un período de pacificación.
El Gobierno etíope acusó a Eritrea, Sudán y Egipto de colaborar con las Fuerzas de la Coalición para la Supervivencia de los Pueblos de Etiopía, una alianza armada articulada alrededor del Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF). Ese movimiento, que había sido el principal protagonista de la guerra de 2020 y había adoptado un papel secundario después de los acuerdos de Pretoria, volvió a involucrarse en la confrontación.
Las FPT se enfrentan a esa coalición junto con el Ejército etíope. Se trata de una escisión del TPLF que quedó al frente de la contraofensiva federal y que, según informó la propia organización en sus redes sociales, logró hacerse con el control del aeropuerto situado junto a Mekelle. La toma anunciada representa, por ahora, el principal resultado conocido de esa operación militar.



