En el marco de la 12° Edición del Latam Economic Forum, el presidente Javier Milei se dirigió a un auditorio compuesto por empresarios y funcionarios, donde defendió su enfoque económico y celebró el reciente ascenso de la calificación crediticia de Argentina, que pasó de CCC a B- según Fitch Ratings. En su discurso, Milei expresó que el país se encuentra en un camino favorable hacia una mejora en su calificación, siempre que los ciudadanos adopten un firme compromiso con la libertad y se alejen de las políticas populistas.
El presidente subrayó que "Argentina tiene los indicadores fiscales necesarios para merecer una calificación superior", argumentando que el verdadero cambio hacia el investment grade llegará cuando la población decida rechazar el populismo en favor de un enfoque más liberal y eficaz. Según Milei, el éxito de su gestión no solo radica en las decisiones que tome su gobierno, sino en la voluntad de los argentinos para abrazar un sistema económico basado en la libertad y la responsabilidad individual.
"Hace tiempo anuncié que, si ocupaba la presidencia, Argentina alcanzaría el investment grade. Esto lo afirmé incluso antes de asumir el cargo", agregó el mandatario, quien hizo hincapié en la necesidad de seguir trabajando en la reducción del riesgo país, que recientemente superó los 500 puntos. En este contexto, Milei dejó en claro que su administración se encuentra en la senda correcta, identificando los indicadores económicos que respaldan su postura y que, a su juicio, justifican la esperanza de un futuro más próspero.
Durante su intervención, Milei también habló sobre su colaboración con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, con quien planea presentar un programa orientado a desregular el sector de seguros. Esta propuesta se fundamenta en la idea de que un Estado menos intervencionista debería traducirse en menores impuestos, permitiendo que los ciudadanos tengan mayor libertad para elegir sus servicios. El presidente argumentó que el objetivo es que los argentinos se conviertan en arquitectos de su propio futuro, liberándose de la injerencia estatal.
Milei se refirió a la educación como uno de los sectores que podría beneficiarse de esta desregulación, planteando que los servicios públicos ineficientes deberían ser reemplazados por opciones privadas más efectivas. En su visión, el Estado actual actúa como un proveedor de servicios que no cumple con las expectativas de la ciudadanía, y esta deficiencia es aprovechada por corrientes políticas que fomentan el miedo, justificando así la intervención estatal.
El presidente cerró su discurso enfatizando que la transición hacia un nuevo sistema económico se llevará a cabo de manera ordenada, sin entrar en detalles sobre futuros anuncios. Además, insistió en que su administración busca una igualdad fiscal entre todos los sectores, de modo que todos tengan acceso a los mismos beneficios que actualmente poseen las empresas dentro del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Con este enfoque, Milei busca crear un entorno económico más equitativo y competitivo, que permita a Argentina alcanzar sus metas de inversión y desarrollo a largo plazo.


