La situación política actual del gobierno de Javier Milei se encuentra marcada por una creciente impaciencia en el círculo político y una evidente pérdida de crédito electoral. Patricia Bullrich, líder de uno de los principales partidos aliados, ha dejado en claro la falta de apoyo al afirmar: “No tengo los votos”. Esta declaración refleja una realidad que se agrava con cada día que pasa, mientras el oficialismo intenta avanzar con una serie de iniciativas legislativas que no logran el respaldo necesario para su implementación.
En este marco, el Gobierno ha decidido presentar una reforma electoral, considerada como uno de los pilares de su agenda, junto a otros proyectos vinculados a la ley de discapacidad, la propiedad privada y la salud mental, entre otros. Sin embargo, el tratamiento de estas propuestas ha sido pospuesto indefinidamente debido a la falta de sesiones, con la próxima reunión del Senado programada como mínimo para mayo. Este escenario deja al oficialismo en una posición de debilidad, donde el Congreso se ha convertido en un terreno inestable, complicando la implementación de las reformas prometidas por Milei.
La reciente parálisis en el Senado ha llevado a que el Gobierno tenga que suspender la próxima sesión, lo que agrava la situación de los proyectos que requieren atención urgente. La reforma electoral, presentada sin un consenso claro entre los partidos, ya ha sido objeto de rechazo por parte de los aliados del PRO y la UCR, lo que indica que la estrategia del Gobierno para avanzar sin el apoyo de sus socios está lejos de ser efectiva. Una senadora, que en ocasiones se muestra como aliada, ha manifestado su desinterés al decir: “No la pienso leer”, demostrando la falta de urgencia y compromiso por parte de algunos legisladores.
Además, el proyecto de ley sobre la propiedad privada se encuentra estancado debido a su complejidad y los vicios que complican la seguridad jurídica, un objetivo que se pretende alcanzar con su aprobación. Este proyecto se enfrenta también a la oposición de los regímenes inmobiliarios provinciales, lo que añade un obstáculo más a su viabilidad. La resistencia también se extiende a otros proyectos, como el de Carolina Losada sobre falsas denuncias, que ha generado críticas por su potencial para criminalizar y silenciar a las infancias víctimas de abusos. A pesar de haber logrado una mayoría circunstancial para su dictamen, el consenso para llevarlo al recinto sigue siendo esquivo.
Para tratar de recuperar el apoyo de sus aliados, el Gobierno ha decidido incluir el tratamiento del proyecto de Ficha Limpia como un intento de atraer a los sectores que se oponen a su propuesta de eliminar las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). Este proyecto es resultado del trabajo del equipo que el año pasado logró suspender dicha instancia electoral y establecer la Boleta Única Papel. Sin embargo, la presión es alta, ya que si no se logra avanzar en este tema antes del Mundial, el proyecto enfrentará una caída inevitable, dado que es necesario un año de preparación para adecuar una iniciativa de esta magnitud, involucrando desde licitaciones hasta los avales partidarios requeridos.
La estrategia del Gobierno parece estar marcada por un intento de limitar la oferta electoral, exigiendo mayores requisitos para que los partidos políticos puedan competir en las elecciones presidenciales. Este enfoque no es nuevo, ya que intentos similares han sido realizados en el pasado sin éxito, quedando estancados antes de llegar al debate en comisión. Un estudio realizado por el politólogo Facundo Cruz destaca las dificultades que enfrenta Milei en su búsqueda de apoyo y la necesidad de encontrar un camino viable para avanzar en su agenda política.
En conclusión, la administración de Javier Milei se encuentra en un momento crítico, donde la falta de consenso y el debilitamiento de su base de apoyo amenazan con paralizar su agenda reformista. La presión interna y externa, junto con la impaciencia del círculo rojo, generan un ambiente de incertidumbre que podría complicar aún más la gobernabilidad del país en los próximos meses. Sin un cambio en la estrategia política y un acercamiento efectivo a sus aliados, el futuro legislativo del Gobierno podría enfrentarse a serios desafíos.



