La reedición de la obra de Osvaldo Soriano, bajo el sello Seix Barral, recupera una literatura atravesada por las disputas políticas y la violencia de la Argentina de los años setenta. Entre sus títulos se encuentra No habrá más penas ni olvido, la novela que el escritor redactó en 1974, en el momento más crudo y peligroso de aquella época, y que pudo publicar recién después del exilio, durante los primeros años de la democracia.

La historia comienza en un pequeño pueblo bonaerense, cuando un comisario le advierte al delegado municipal que hay “infiltrados” y que el Partido Justicialista envió un “normalizador” desde Tandil. La acusación apunta contra Mateo, señalado como “marxista comunista”, aunque el empleado responde que siempre fue peronista y que nunca se involucró en política. Poco después, los personajes se preparan para resistir un ataque mientras son acusados de “bolches”.

La peripecia, narrada con humor y violencia, funciona como una parodia de la interna peronista y del lenguaje macartista de su derecha, una retórica que más tarde adoptaría la dictadura militar como lengua de Estado. En ese registro, el historiador Marcelo Larraquy, autor de trabajos sobre la década del setenta y sobre Aníbal Gordon, reconoció recientemente en el nuevo fraseo libertario una tosquedad semejante a la de aquel período, luego de escuchar al presidente de la Nación.