Marruecos está intensificando sus esfuerzos para convertirse en la sede de la final del Mundial de Fútbol 2030, que compartirá con España y Portugal. En este contexto, el secretario de Estado de Vivienda, Adib Benbrahim, ha resaltado la importancia de las infraestructuras que se están desarrollando, destacando en particular el estadio Hassan II, ubicado en Bensilmane, Casablanca. Con una capacidad para 115.000 espectadores, este imponente recinto se presenta como un símbolo arquitectónico y ecológico que busca competir directamente con los legendarios estadios de Madrid, como el Camp Nou y el Estadio Santiago Bernabéu.
En el marco de la primera edición del 'Eli Morocco Fórum', celebrado en Tánger, Benbrahim enfatizó que el nuevo estadio no solo será un referente en diseño, sino que también contará con certificación internacional en sostenibilidad. "La obra será una verdadera referencia arquitectónica y ecológica", afirmó el funcionario. Además, subrayó la importancia de mejorar la movilidad en la región, mencionando la expansión de la línea de Alta Velocidad hacia Marrakech y la red de transporte que conectará las diversas sedes del torneo.
El proyecto del estadio se complementará con la modernización de los aeropuertos de Marrakech y Casablanca, lo que permitirá aumentar su capacidad operativa. Benbrahim indicó que estas mejoras están destinadas a garantizar una experiencia fluida para los millones de visitantes que se espera que lleguen al país durante el torneo. Esta estrategia también incluye planes de transporte de nueva generación que facilitarán la conexión entre las diferentes ciudades anfitrionas.
Estas declaraciones de Benbrahim se producen en un momento crucial, ya que la competencia por albergar la final del Mundial se intensifica. La Real Federación Española de Fútbol ha presentado su candidatura con los famosos estadios de Barcelona y Madrid, mientras que el embajador de España en Marruecos también ha estado presente en foros que promueven la candidatura española. Rafael Louzán, presidente de la RFEF, ha expresado que sería incomprensible que España no fuese la sede de la final, aunque reconoció que aún queda tiempo para tomar una decisión final sobre la ubicación del partido.
Además de la competencia por la final del Mundial, Benbrahim destacó la colaboración entre Marruecos, España y Portugal como un hito geopolítico. Este esfuerzo conjunto no solo busca potenciar el turismo y la cultura, sino también construir un espacio económico compartido que beneficie a las tres naciones. En este sentido, también se ha enfatizado el compromiso de implementar energías renovables en los estadios y compensar las emisiones de carbono mediante proyectos de reforestación, con el objetivo de que el Mundial sea un evento sostenible.
La Copa del Mundo de 2030 se presenta como una oportunidad única para demostrar que los megaeventos pueden alinearse con los objetivos de desarrollo sostenible. Benbrahim resaltó que este campeonato no solo impulsará la economía local, sino que también servirá como un catalizador para la transición ecológica y social en la región. La visión de un Mundial sostenible ha cobrado fuerza en el contexto actual, donde la preocupación por el medio ambiente es cada vez más relevante en la agenda global.



