En un esfuerzo por involucrar a las nuevas generaciones en la lucha contra la pena de muerte, el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos ha designado a cuatro jóvenes representantes para el próximo Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, que tendrá lugar en París del 30 de junio al 2 de julio de 2026. Esta iniciativa forma parte de un plan más amplio para fomentar la participación juvenil en temas de derechos humanos y promover un cambio social significativo en el país.

El evento de selección se llevó a cabo en Rabat, donde 24 jóvenes se reunieron para discutir la abolición de la pena capital y compartir sus ideas sobre cómo movilizar a más personas en esta causa. Amina Bouayach, presidenta del CNDH, lideró la reunión, destacando la importancia de involucrar a los jóvenes en el debate sobre la pena de muerte y otros temas relevantes. Este encuentro es un paso más en una serie de consultas organizadas en diferentes regiones de Marruecos, que han visto la participación de aproximadamente 300 jóvenes, todos comprometidos con la causa abolicionista.

Bouayach enfatizó que la misión del CNDH trasciende la simple abolición de la pena de muerte; busca generar un compromiso más amplio entre los jóvenes en la esfera pública. Según ella, este tipo de participación no solo contribuye a la lucha contra la pena capital, sino que también es un camino hacia la promoción de derechos y libertades fundamentales en la sociedad marroquí. Esta visión se alinea con un contexto global en el que los derechos humanos adquieren cada vez más relevancia en la agenda pública.

Los jóvenes participantes han resaltado la necesidad de llevar a cabo acciones concretas en sus comunidades para fomentar un debate más amplio sobre la pena de muerte y otras problemáticas sociales. Además, han expresado su apoyo a los esfuerzos del CNDH para seguir impulsando este tipo de iniciativas, que buscan no solo extender el mensaje abolicionista, sino también fortalecer la voz de la juventud en Marruecos. Esta dinámica es crucial en un país donde las decisiones sobre la pena capital aún generan controversia y polarización.

El IX Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, que reunirá a más de 1.000 participantes de diversas partes del mundo, representa una oportunidad única para que Marruecos comparta su experiencia y aprenda de otros países en la lucha por los derechos humanos. A pesar de que la pena de muerte es parte del Código Penal marroquí, el país no ha llevado a cabo ejecuciones desde 1993, lo que refleja un cambio en la forma en que se aborda este tema, aunque las sentencias capitales aún se siguen imponiendo.

Se estima que actualmente hay alrededor de 88 personas en el corredor de la muerte en Marruecos. Durante las festividades nacionales y religiosas, el rey Mohamed VI ha utilizado su poder de indulto para conmutar penas de muerte por cadenas perpetuas, como ocurrió en julio de 2025, cuando indultó a 23 condenados a muerte. Este tipo de decisiones refuerzan la idea de que, aunque la pena de muerte todavía existe en el marco legal, su aplicación es cada vez más cuestionada y sujeta a revisión en el ámbito de los derechos humanos.