En una esperada comparecencia ante el Congreso, Manuel Adorni, actual jefe de Gabinete, abordó la controversia en torno a sus viajes al extranjero, tras un periodo de silencio que generó múltiples especulaciones sobre su gestión. La sesión se llevó a cabo en un clima de alta tensión política, donde Adorni se vio obligado a defender su papel en el gobierno y a responder a las inquietudes planteadas por la oposición. Sin embargo, el funcionario evitó tocar temas sensibles relacionados con su patrimonio y las acusaciones de irregularidades en la adquisición de propiedades, lo que ha suscitado aún más críticas.
La exposición de Adorni se enmarca dentro de su informe de gestión, un evento que reunió a destacados miembros del oficialismo, incluyendo al presidente Javier Milei, así como a varios funcionarios y legisladores. Por su parte, la oposición se organizó para interpelar al jefe de Gabinete sobre cuestiones de transparencia y posibles conflictos de interés, especialmente en relación al caso conocido como $LIBRA, que ha captado la atención pública debido a sus implicaciones éticas. Este escenario de confrontación política no solo pone en evidencia las divisiones actuales en el Congreso, sino que también resalta la creciente presión sobre el gobierno para actuar con mayor transparencia en la gestión de sus funcionarios.
Durante el debate, diversos bloques opositores manifestaron su preocupación por el aumento del patrimonio de Adorni y sus viajes al exterior, sugiriendo que podría haber beneficios económicos derivados de su rol en el Ejecutivo. En este contexto, se presentó el Informe 145, que contiene más de 4.000 preguntas dirigidas al jefe de Gabinete, de las cuales él ya había respondido varias por escrito, aunque esto no fue suficiente para calmar las inquietudes de la oposición. Adorni, en un intento por demostrar su compromiso con la transparencia, se comprometió a responder a preguntas que consideraba irrelevantes para el informe, argumentando que su objetivo era mostrar que su gobierno respeta la división de poderes y actúa con integridad.
Uno de los aspectos más controvertidos de su presentación fue su defensa de los viajes oficiales que realizó junto al presidente, en particular la inclusión de su esposa en una de estas comitivas. Adorni afirmó que la Justicia ya se había pronunciado sobre este asunto, desestimando cualquier irregularidad. “No existió delito ni irregularidad en la invitación de mi esposa en el viaje del 6 de marzo de 2026 a Miami y Nueva York”, aseguró, en un intento por disipar las dudas sobre la legitimidad de su accionar y la carga que esto podría representar para el Estado.
El jefe de Gabinete argumentó que la participación de su esposa fue una decisión discrecional del Ejecutivo y subrayó que no generó costos para el Estado, asegurando que no hubo gastos de viáticos, alojamiento o alimentación por parte del gobierno nacional. Este argumento, sin embargo, no logró silenciar las críticas de la oposición, que continúa cuestionando la ética detrás de tales decisiones, especialmente en un contexto donde la transparencia gubernamental es un tema candente en la agenda pública.
Adorni también se enfrentó a preguntas sobre su situación patrimonial, un tema que ha estado bajo la lupa de la opinión pública. Aunque rechazó cualquier acusación de irregularidad, su negativa a abordar detalladamente el tema de la adquisición de propiedades ha alimentado las dudas sobre su integridad. Esta falta de claridad en un área tan sensible podría tener repercusiones en la percepción pública de su gestión y en la confianza hacia el gobierno en su conjunto.



