El presidente francés, Emmanuel Macron, ha solicitado a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que se abstenga de comentar sobre situaciones en naciones ajenas, a raíz del fallecimiento del ultraderechista Quentin Deranque en Lyon. Este incidente ocurrió durante enfrentamientos violentos entre grupos antifascistas y militantes de la extrema derecha.
Desde Nueva Delhi, donde se encuentra en una visita oficial, Macron expresó su sorpresa ante el hecho de que los nacionalistas, que suelen rechazar la intromisión en sus asuntos internos, sean los primeros en pronunciarse sobre conflictos en otros lugares. Además, subrayó que "ningún grupo violento" tiene lugar en Francia, abogando por una autocrítica entre los partidos extremistas, tanto de izquierda como de derecha, que pueden tener miembros que justifican la violencia.
A su vez, el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Antonio Tajani, respondió a Macron afirmando que la muerte de Deranque es un tema serio que involucra a toda Europa y que debe ser condenado sin ambigüedades. Tajani enfatizó que la violencia nunca puede ser tolerada y que la política debe centrarse en el diálogo y el debate, incluso con aquellos que tienen opiniones diferentes. Este intercambio de declaraciones surgió tras que Meloni manifestara su pesar por la muerte de Deranque, atribuyéndola a un ambiente de odio ideológico que afecta a varios países europeos.



