En un nuevo giro de su postura respecto a la actual gestión del gobierno, Mauricio Macri ha expresado su preocupación por el estilo de liderazgo de Javier Milei, haciendo hincapié en los riesgos de una administración centrada únicamente en lo emocional. Durante su participación en el Foro de Presidentes sobre Política y Democracia, que tuvo lugar en la Universidad Austral, el ex presidente argentino señaló que, si bien reconoce la capacidad de Milei para conectar con un amplio sector de la población, es fundamental que cualquier gestión política no solo dependa de esta conexión emocional, sino que también se sustente en la implementación efectiva de políticas públicas.
Macri, quien fue el primer presidente de la nación desde la recuperación de la democracia que dejó el cargo tras un solo mandato, argumentó que el actual presidente parece desempeñar un rol más afín al de un “profeta” que al de un administrador del Estado. Según sus palabras, esta visión puede resultar problemática, ya que el liderazgo efectivo requiere una combinación de carisma y habilidades prácticas que permitan traducir las ideas en acciones concretas. En este contexto, el ex mandatario subrayó la importancia de equilibrar la creatividad y la teoría con una capacidad tangible para llevar a cabo propuestas en el ámbito gubernamental.
El ex presidente también reflexionó sobre el panorama actual de la política argentina, donde la sobreinformación y la instantaneidad de los medios de comunicación complican la posibilidad de construir liderazgos más técnicos y moderados. Macri planteó que, en tiempos de crisis económica, la atención de la ciudadanía tiende a centrarse en sus necesidades inmediatas, lo que complica aún más la posibilidad de impulsar perfiles que no estén directamente relacionados con la respuesta a problemas urgentes. Esta dinámica, según el ex líder del PRO, puede llevar a que los ciudadanos pierdan interés en propuestas más elaboradas que requieran tiempo y esfuerzo para su implementación.
En su exposición, Macri enfatizó el valor del trabajo en equipo y la organización como pilares fundamentales para llevar a cabo transformaciones políticas y económicas. A su juicio, la efectividad de un gobierno radica en su capacidad de funcionar como una estructura cohesiva, donde el trabajo colaborativo pueda contrarrestar la tendencia a la improvisación y a los anuncios vacíos. “Si todo es solamente una rosca y anuncios que no tienen contenido, no funciona”, afirmó, dejando claro que la colaboración y la planificación son esenciales para el éxito de cualquier gestión pública.
El ex presidente también hizo hincapié en que el poder debe ser utilizado como una herramienta para mejorar las condiciones de vida de la población. En este sentido, Macri argumentó que, aunque el poder político puede ser visto como un medio para construir y transformar, su verdadera esencia se pierde si no se traduce en beneficios tangibles para la ciudadanía. “Las cosas hay que hacerlas realidad”, insistió, dejando entrever su visión pragmática sobre la política y la gobernanza.
Finalmente, Macri se preparó para retomar un papel activo en la estrategia política del PRO, con una gira programada por el norte argentino que abarcará provincias como Tucumán, Salta y Catamarca. Su objetivo es revitalizar la presencia del partido en una región donde buscan reconstruir su identidad y volumen político. Esta gira también se enmarca dentro del esfuerzo del PRO por definir su propio rumbo en un contexto donde la relación con La Libertad Avanza se ha vuelto cada vez más complicada y ambigua.


