En un reciente discurso pronunciado en Expo EFI, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió enérgicamente a respaldar su enfoque económico, subrayando la percepción positiva que existe en el exterior sobre la capacidad de Argentina para enfrentar los desafíos internacionales. Durante su intervención, delineó las acciones que se implementarán a corto y mediano plazo, destacando la importancia de concretar proyectos bajo el Régimen de Incentivos a la Generación de Inversiones (RIGI), así como la necesidad de avanzar en procesos de privatización que, según argumentó, son esenciales para el crecimiento sustentable del país.
Caputo no eludió la realidad de que algunos indicadores económicos recientes, como el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de febrero, mostraron resultados inferiores a lo esperado, con una caída interanual del 2,1% y una disminución del 2,6% en relación a enero de 2026. Sin embargo, pidió a los analistas y ciudadanos que miren la situación en su totalidad y no se queden con datos aislados. A modo de ejemplo, citó la capacidad de adaptación de la empresa Lumilagro ante la apertura de importaciones, la cual se vio fortalecida con la llegada de Stanley, ilustrando cómo ciertas industrias pueden beneficiarse de las nuevas políticas.
En su discurso, Caputo hizo referencia a los dos tipos de shocks que ha enfrentado la economía argentina en los últimos tiempos: uno de carácter interno, que tuvo lugar previo a las elecciones legislativas, y otro de naturaleza externa, exacerbado por la guerra en Medio Oriente y el aumento significativo del precio del petróleo. “Hemos atravesado un shock interno sin precedentes, que en otras circunstancias podría haber desestabilizado al país”, afirmó, haciendo hincapié en que el año pasado se experimentó un proceso de dolarización del 50% del M2, un fenómeno que generó un nuevo escalón inflacionario y un incremento en el riesgo país.
El ministro caracterizó a este shock interno como el más severo en la historia reciente de la economía argentina. “Lo superamos, y poco tiempo después nos encontramos con un shock externo que disparó los precios de los combustibles en más del 60%”, señaló. A pesar de las dificultades, Caputo resaltó que la situación actual es diferente a la de crisis económicas pasadas, y puso como ejemplo las reuniones recientes que mantuvo en el G-20 y con el Fondo Monetario Internacional, donde Argentina fue presentada como un modelo a seguir.
En un momento clave de su discurso, subrayó que Argentina es el único país dentro del G-20 que actualmente posee un superávit fiscal y es exportador de petróleo. “De acuerdo con el Fondo Monetario, Argentina es el país que se encuentra en mejores condiciones para absorber el impacto de este shock”, afirmó con una mezcla de orgullo y optimismo, enfatizando la singularidad de la posición argentina en el contexto internacional.
En la segunda parte de su intervención, Caputo abordó el tema de la inflación, reconociendo que el EMAE de febrero resultó más bajo de lo anticipado, pero defendió su gestión al recordar que el país venía de un récord histórico. Citando al presidente Javier Milei, se refirió a cómo la inflación pasó de un 1,5% en mayo a niveles entre el 2% y 3,5%. Según Caputo, este cambio se debe a la caída en la demanda de dinero, consecuencia de un shock interno histórico y el proceso de dolarización.
Finalmente, Caputo se mostró optimista respecto al futuro económico del país, argumentando que comienzan a vislumbrarse indicadores positivos que validan el trabajo realizado hasta ahora. Mencionó que la recaudación fiscal ha comenzado a crecer, lo que puede interpretarse como un signo alentador. Además, al analizar los indicadores económicos de marzo, indicó que la mayoría de ellos presentan resultados favorables, incluso en sectores que previamente habían estado rezagados, lo que sugiere una posible recuperación en el horizonte.


