Luciano Laspina, actual director ejecutivo del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), expresó su inquietud sobre la situación económica del país durante una reciente entrevista. En un diálogo profundo con la periodista Cristina Pérez, Laspina abordó las tensiones que enfrenta la sociedad argentina, marcada por una inflación persistente y un proceso de cambio estructural que demanda atención urgente. Según el economista, la estabilidad económica se encuentra en un estado precario, lo que podría llevar a un agotamiento de la paciencia de la ciudadanía ante la falta de soluciones efectivas.
El economista destacó que la Argentina se encuentra en un cruce de caminos donde, a pesar de los esfuerzos realizados, aún queda mucho por hacer. “Hoy me preocupa que se agote la paciencia de la sociedad en una Argentina que está atravesada por dos fuerzas muy potentes”, afirmó. Esta inestabilidad se refleja en la necesidad de reformas que aún no se han implementado completamente, lo que dificulta la recuperación económica y la confianza en el futuro. Laspina subrayó que, aunque se han iniciado cambios significativos, como la apertura de la economía, la falta de una reforma tributaria efectiva sigue siendo un obstáculo considerable.
En su análisis, Laspina enfatizó las dificultades que enfrentan las empresas locales en un entorno competitivo global, donde deben lidiar con una carga impositiva elevada que incluye impuestos a nivel nacional, provincial y municipal. “Las compañías locales están compitiendo con el resto del mundo y tratando de exportar con una mochila de impuestos muy pesada”, explicó. Esta situación genera un contexto complicado para los negocios, que se ven obligados a adaptarse a un nuevo escenario sin contar con las herramientas necesarias para prosperar. Por ello, el economista considera que es crucial establecer un marco de "paciencia estratégica" para culminar el proceso de estabilización y facilitar la implementación de reformas.
Laspina también destacó la importancia de un diálogo político constructivo, que podría facilitar una transición económica más ágil y menos dolorosa. Sugirió que un acuerdo entre el gobierno y la oposición podría ser beneficioso, no solo para mejorar la gestión gubernamental y fomentar un mejor desempeño económico, sino también para aumentar las posibilidades electorales del oficialismo. “Hay una oportunidad”, añadió, sugiriendo que la autocrítica del peronismo podría abrir la puerta a un consenso que permita avanzar en la resolución de problemas económicos pendientes.
El economista hizo referencia a la experiencia reciente de la crisis inflacionaria, que ha dejado lecciones valiosas sobre la gestión económica. Según Laspina, este aprendizaje ha contribuido a un apoyo relativamente sólido hacia el gobierno en su esfuerzo por implementar reformas. Sin embargo, advirtió que el principal desafío radica en la urgencia de abordar reformas que han sido pospuestas durante décadas. La implementación de estas reformas es crucial para no solo estabilizar la economía, sino también para construir un futuro más sostenible.
Finalmente, Laspina concluyó su análisis subrayando la necesidad de ampliar la visión hacia una "agenda del futuro", que contemple cómo la Argentina puede transitar de manera efectiva hacia un nuevo modelo económico. Esta agenda debería centrarse en la innovación, la inclusión y el desarrollo sostenible, elementos fundamentales para garantizar que el país no solo supere la crisis actual, sino que también se posicione favorablemente en el contexto global. En este sentido, el economista se mostró optimista, esperando que las condiciones propicien un alineamiento de intereses que favorezca un acuerdo amplio y duradero entre los distintos actores políticos y económicos del país.



