Los bomberos continúan trabajando para contener el incendio forestal que afecta a la reserva natural de Hautes Fagnes, en el sureste de Bélgica. El fuego ya consumió más de 3.000 hectáreas y se convirtió en el segundo más grande registrado en el país. Por su magnitud, se acerca al incendio de 1911, también ocurrido en esa región y recordado como “el infierno de Dante”, que arrasó casi 4.000 hectáreas.
La tarea de los equipos de emergencia se ve dificultada por los cambios constantes en la dirección del viento. El ministro del Interior belga, Bernard Quintin, advirtió el domingo por la noche que las ráfagas son “completamente impredecibles” y pueden cambiar de dirección 360 grados en un solo día. En ese contexto, las llamas continúan avanzando hacia el sur-sureste.
Los bomberos lograron controlar una parte del incendio, mientras que el frente que se dirige hacia la ciudad alemana de Monschau, ubicada junto a la frontera, parece estar contenido. Las autoridades de esa localidad descartaron por el momento una evacuación. En cambio, el departamento francés de Mosela activó un protocolo de alerta por contaminación atmosférica debido al humo generado por el fuego.
La Fiscalía de la región de Lieja abrió una investigación para determinar el origen del incendio. En las tareas también participa el Ejército belga, que desplegó seis vehículos de extinción y un camión cisterna para apoyar el operativo.



