Los principales dirigentes políticos de Alemania condenaron el atropello ocurrido este domingo durante la celebración del Orgullo en Berlín. El hecho dejó al menos una persona muerta y otras 16 heridas, mientras la Policía mantiene abierta la investigación para determinar cómo ocurrió el incidente y sus circunstancias.
El canciller Friedrich Merz calificó el episodio como un “acto atroz” y aseguró, a través de un portavoz, que mantiene un “estrecho contacto” con el ministro del Interior, Alexander Dobrindt. Además, señaló que los servicios de seguridad le informan de manera permanente sobre la evolución del caso.
Dobrindt puso a disposición del Gobierno local de Berlín el apoyo de las autoridades federales, según informó un portavoz gubernamental. El alcalde berlinés, Kai Wegener, describió el hecho como un “ataque brutal a nuestra sociedad libre y cosmopolita”. “Berlín es la ciudad de la libertad, y nuestra libertad ha sido atacada hoy de la manera más terrible. Mis pensamientos están con las víctimas, sus familias y amigos”, expresó en sus redes sociales.
Wegener también agradeció el trabajo de las autoridades, que actuaron “haciendo todo lo que estaba en su poder”. Por su parte, Stefan Evers, candidato a la presidencia de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), destacó la actuación de la Policía berlinesa y advirtió que habrá consecuencias para los responsables del ataque.



