En el contexto de la Cena Anual de CIPPEC, Luciano Laspina, director ejecutivo de esta reconocida organización, realizó un análisis profundo sobre la situación actual de Argentina, enfatizando la necesidad imperiosa de forjar acuerdos políticos que sean tanto mínimos como duraderos. Durante su intervención, Laspina subrayó que sin consensos básicos es imposible llevar adelante reformas que sostengan el crecimiento a largo plazo del país.

El discurso de Laspina no eludió los avances que el gobierno actual ha realizado en áreas fundamentales para mejorar la economía nacional, tales como la desintermediación de los planes sociales, la simplificación de trámites administrativos y la reforma laboral. Sin embargo, el ejecutivo también hizo hincapié en que aún quedan reformas cruciales por implementar, incluyendo cambios en el sistema previsional, en la estructura impositiva y en el ámbito fiscal-federal, las cuales son esenciales para garantizar la solvencia fiscal y la competitividad empresarial en el futuro.

Laspina se aventuró más allá de las medidas inmediatas y propuso la elaboración de una hoja de ruta estratégica para la próxima década. En un entorno global en constante cambio, que incluye fenómenos como la disminución de la natalidad y el envejecimiento de la población, así como el impacto creciente de la inteligencia artificial en el ámbito laboral, se vuelve fundamental que Argentina replantee su modelo productivo. Esta reflexión no solo es necesaria, sino urgente, dado el contexto internacional que exige adaptaciones rápidas y efectivas.

El director de CIPPEC también destacó la importancia de la inserción internacional del país, resaltando que los nuevos acuerdos comerciales representan una oportunidad sin precedentes. Para capitalizar esta situación, es esencial fomentar una colaboración efectiva entre el sector público y el privado, de modo que se mejore la competitividad nacional. En este sentido, Laspina enfatizó que la nueva economía debe construirse sobre los cimientos de las fortalezas existentes, como la abundancia de recursos naturales y el talento humano argentino.

En su diagnóstico, Laspina insistió en que el verdadero desafío que enfrenta Argentina no es únicamente de índole económica, sino que, en esencia, es político. Afirmó que es vital construir una visión compartida de futuro que impulse el progreso, la integración y la inclusión social. Este abordaje es necesario para superar la histórica fragmentación que ha caracterizado al país, donde la dualidad de las “dos argentinas” ha perpetuado divisiones perjudiciales para el desarrollo colectivo.

Finalmente, el mensaje más contundente de Laspina se centró en la urgencia de establecer un acuerdo político que sea mínimo, simple y duradero. Este pacto debería incluir compromisos fundamentales, como el respeto a los contratos, la sostenibilidad del equilibrio fiscal y la eliminación del financiamiento monetario del déficit. Al cerrar su intervención, Laspina resaltó que este tipo de acuerdos trasciende ideologías y representa una oportunidad para que todos los argentinos se beneficien, concluyendo que sin consensos sólidos, no puede haber instituciones fuertes ni un desarrollo sostenible para el país.