El debate sobre una eventual candidatura unitaria para las próximas elecciones generales volvió a generar diferencias en la izquierda española. La propuesta de organizar primarias abiertas, junto con las especulaciones sobre quién podría encabezar una lista común, profundizó los recelos y la distancia entre Podemos y las fuerzas que integran Sumar.
La iniciativa fue planteada por Irene Montero, eurodiputada y referente electoral de Podemos, quien propuso que las bases progresistas puedan elegir mediante un proceso abierto al cabeza de lista de una futura candidatura. Con ese planteo, el partido morado buscó tomar la iniciativa frente a la falta de definiciones sobre el liderazgo, la candidatura y la marca electoral del espacio compuesto por Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns.
La intención inicial de esos partidos era resolver esas cuestiones después del verano. Sin embargo, la crisis de Ceuta alteró ese calendario y distintas fuentes del espacio consideran posible que la definición se extienda hasta octubre. Mientras tanto, la falta de un candidato y de una fórmula electoral mantiene abierto el debate sobre el futuro de la confluencia.
En Podemos sostienen que permitir que la ciudadanía elija a sus referentes electorales podría ofrecer una salida al “bucle” de la izquierda, en palabras de la propia Montero. La propuesta apunta a establecer un mecanismo sencillo para definir el peso de cada candidato y, en consecuencia, de las distintas organizaciones. El reclamo de primarias abiertas no es nuevo: el partido morado ya lo había planteado a Sumar en 2023, aunque finalmente ambas fuerzas concurrieron juntas tras alcanzar un acuerdo cuya formulación quedó inconclusa en el planteo difundido.



