La vicepresidenta de Filipinas, Sara Duterte, abandonó este martes el país mientras el Senado avanza con el proceso de destitución iniciado en su contra. La acusación contempla presunta malversación de fondos públicos, enriquecimiento ilícito y amenazas contra el presidente Ferdinand Marcos Jr., la primera dama y un expresidente de la Cámara de Representantes.
En un comunicado difundido durante el octavo día del proceso de impeachment, la oficina de Duterte informó que la vicepresidenta realiza una gira por el extranjero que incluye Qatar, el Reino Unido y los Países Bajos. Según el texto, el viaje combina “compromisos personales y oficiales” y no demandará el uso de fondos públicos. “Estas actividades buscan impulsar los intereses de Filipinas en el extranjero”, señaló la oficina de la vicepresidenta.
El juicio político continúa en el Senado, que actúa como tribunal para el proceso. El pasado 7 de julio, Duterte se presentó en la sede legislativa, aunque únicamente mantuvo una reunión con su equipo y ofreció una breve conferencia de prensa. De ese modo, no compareció ante el tribunal constituido para el impeachment, que transita su tercera semana.
Si el Senado la declara culpable, Duterte podría ser destituida e inhabilitada para ejercer cargos públicos. Una decisión en ese sentido también afectaría sus aspiraciones de competir por la Presidencia en 2028. El proceso se desarrolla en un contexto de fuerte deterioro de las relaciones entre las familias Marcos y Duterte durante los últimos años.



