Baden-Württemberg, un estado del suroeste de Alemania con una fuerte tradición conservadora, se prepara para unas elecciones regionales donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) podría experimentar un notable crecimiento. Esta situación se da en el contexto de una campaña centrada en el miedo, especialmente ante la crisis económica que afecta a muchos ciudadanos.
Las encuestas recientes anticipan una competencia reñida por el primer puesto entre la Unión Cristianodemócrata (CDU), liderada por el canciller Friedrich Merz, y Los Verdes. Sin embargo, la AfD se perfila para duplicar su apoyo en comparación con las elecciones de 2021, cuando logró un 9,7% de los votos, ya que actualmente algunos sondeos la posicionan cerca del 20%.
A diferencia de la tendencia observada en el este de Alemania, donde la frustración económica ha impulsado el ascenso de la AfD, Baden-Württemberg destaca por ser una de las regiones más prósperas del país. Sin embargo, la recesión económica de los últimos dos años y la incertidumbre en el sector industrial han generado inquietudes en la población. Barbara Resch, líder del sindicato IG Metal en la región, advirtió que la alta dependencia de la industria en el PIB local ha llevado a una situación laboral precaria, que la ultraderecha capitaliza al ofrecer soluciones simplistas a problemas complejos.
La preocupación por el futuro de la industria automotriz, clave en la identidad de muchos trabajadores de la región, también ha alimentado el discurso de la AfD. Resch destacó cómo la campaña de este partido utiliza eslóganes que insinúan que su apoyo garantiza la preservación del motor de combustión, aunque esto no representa una solución real. Además, los temores en la población se ven exacerbados por la guerra en Ucrania y la llegada de refugiados, lo que ha suscitado descontento entre aquellos que sienten que no reciben el mismo nivel de apoyo tras años de trabajo en el país.



