El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, está organizando una serie de documentos y propuestas que serán presentadas al ministro de Economía, Luis Caputo, en un encuentro programado para el próximo mes. La intención de Rappallini es impulsar un acuerdo nacional que contemple una significativa disminución de impuestos, en un contexto donde la industria argentina enfrenta desafíos importantes debido a la apertura comercial y la elevada carga fiscal.

El empresario ha señalado que la presión tributaria en el país ha sido un obstáculo considerable para el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI). Realizando una comparativa con otros países, Rappallini menciona a Canadá y España, que, a pesar de contar con una población similar a la de Argentina, gestionan presupuestos estatales que ascienden a u$s900.000 millones. En contraste, el PBI de Argentina se sitúa en alrededor de u$s600.000 millones, lo que resalta la necesidad de una revisión profunda del sistema impositivo local.

La UIA ha argumentado que, aunque la carga fiscal promedio en Argentina se sitúa en poco más del 30%, similar a la de diversos países de la OCDE, la realidad es que la presión total sobre la economía formal supera el 50% en relación con las utilidades empresariales. Esta disparidad se convierte en una preocupación central para los industriales, quienes advierten que el contexto económico actual requiere de medidas urgentes para aliviar la presión tributaria.

En una reciente reunión, Rappallini estuvo acompañado por Carlos Abeledo, presidente del Departamento de Política Tributaria de la UIA, donde presentaron un análisis comparativo del sistema tributario argentino con el de 30 naciones, incluyendo a países de la OCDE y a sus vecinos regionales. Este estudio reveló que, en términos promedio, Argentina ostenta la mayor carga impositiva de todas estas naciones, lo que no solo limita el crecimiento económico, sino que también afecta la competitividad del sector industrial en el ámbito global.

Rappallini subrayó la importancia de alcanzar un consenso político a nivel nacional, provincial y municipal para lograr la reducción de impuestos. Una de sus principales preocupaciones es que, si el gobierno nacional decide bajar impuestos, los municipios puedan reaccionar aumentando sus tasas, lo que podría socavar los esfuerzos de alivio fiscal. La necesidad de un enfoque coordinado es, por tanto, fundamental para que la industria pueda beneficiarse de una real disminución de la carga impositiva.

Uno de los impuestos que podría ser priorizado para su eliminación es el Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios, comúnmente conocido como el impuesto al cheque. Abeledo ha comentado que, según fuentes gubernamentales, existe la intención de reducir la carga tributaria a medida que se consolide un superávit fiscal. Actualmente, este impuesto representa el 7% de la recaudación total del Estado, y su eliminación podría ser un primer paso hacia una reforma más extensa.

La propuesta que la UIA está desarrollando sugiere una eliminación gradual del impuesto al cheque, comenzando con una reducción del 60%, seguida de un 70% y, finalmente, su eliminación total, que se podría compensar con los ingresos del Impuesto a las Ganancias o del IVA. Este enfoque permitiría que la desaparición del impuesto al cheque no afecte negativamente al sector empresarial, facilitando así la derogación a través de un decreto del Poder Ejecutivo, sin necesidad de pasar por el Congreso. En este contexto, la UIA busca establecer un marco que permita un crecimiento sostenible y competitivo para la industria argentina.