La Comisión Europea ha solicitado a los países miembros que adopten un enfoque más flexible en la aplicación de las regulaciones sobre las importaciones de gas. Esta decisión busca evitar que las normativas vigentes, que prohíben gradualmente la importación de gas ruso, obstaculicen el suministro esencial durante la actual crisis en Irán.

Las autoridades aduaneras de la Unión Europea deberán procesar las solicitudes de importación de gas no ruso en un plazo que oscila entre las 12 y 24 horas, en respuesta a la perturbación del mercado global de gas ocasionada por el cierre del estrecho de Ormuz. Esta medida tiene como objetivo garantizar un flujo adecuado de gas y mitigar posibles desabastecimientos.

Además, las nuevas directrices permitirán a las empresas utilizar un solo documento para autorizar varios cargamentos bajo un mismo contrato, y las compañías no necesitarán obtener una nueva autorización si sus envíos de gas natural licuado sufren desvíos debido a la situación en el estrecho. Cabe destacar que estas modificaciones solo aplican a importaciones de gas no ruso y no alteran el plan del bloque europeo para reducir la dependencia del gas proveniente de Rusia.