En un contexto marcado por la creciente tensión en la Franja de Gaza, el portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, ha reiterado recientemente la postura de la organización internacional sobre el futuro del enclave. Esta declaración surge tras las afirmaciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien expresó su intención de ampliar el control israelí sobre Gaza, alcanzando hasta un 70% de su territorio. La ONU ha dejado en claro que, según su perspectiva, todo el territorio de Gaza debe ser reconocido como parte del pueblo palestino y ha instado a Israel a retirar sus fuerzas de ocupación de las áreas que actualmente controla.

Durante una conferencia de prensa, Dujarric enfatizó que la posición de la ONU es inmutable y que la organización ha estado abogando por la retirada de las fuerzas israelíes de la denominada línea amarilla. Esta línea representa el límite de las áreas que Israel se comprometió a desocupar tras el acuerdo alcanzado el año pasado con el movimiento Hamas. Sin embargo, el portavoz evitó hacer comentarios directos sobre las intenciones políticas del gobierno israelí, limitándose a reafirmar la necesidad de que las fuerzas israelíes se retiren de las zonas ocupadas, en línea con las resoluciones internacionales existentes.

En medio de este clima de incertidumbre, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) informó de un ataque aéreo israelí que tuvo lugar en Deir al-Balá, un área residencial situada a escasa distancia de varias instalaciones humanitarias. Aunque no se reportaron víctimas, el ataque ha suscitado preocupaciones sobre la seguridad de los civiles y del personal humanitario en la región. Este incidente se produjo poco después de que Israel emitiera una orden que instaba a los trabajadores humanitarios a permanecer en sus puestos, lo que pone de manifiesto los riesgos que enfrentan en el terreno y la necesidad urgente de garantizar su protección.

La ONU ha insistido en que es fundamental asegurar la protección de los civiles y los trabajadores humanitarios en todo momento, independientemente de la situación del conflicto. Sin embargo, la organización también ha lamentado que la continuidad de los programas humanitarios en Gaza está en riesgo debido a la escasez de combustible, la falta de espacios seguros y la limitación de recursos básicos. Esto subraya la crítica situación humanitaria que atraviesa la región, en la que miles de personas dependen de la asistencia internacional para sobrevivir.

Las declaraciones de Dujarric llegan en un momento en que la violencia en la Franja de Gaza ha aumentado considerablemente. Netanyahu, en su discurso reciente, afirmó que había ordenado al Ejército israelí tomar el control del 70% de Gaza, una medida que supera lo estipulado en los acuerdos anteriores. Durante un evento público, un asistente sugirió que Israel debería apoderarse del "100%" del territorio palestino, a lo que Netanyahu respondió que su objetivo inmediato es alcanzar primero el 70%, lo que implica una expansión significativa del control israelí en la región.

Por su parte, el Ministerio de Sanidad de Gaza ha reportado que, desde el inicio del alto el fuego, se han documentado 922 muertes y 2.786 heridos. Además, se han recuperado 781 cuerpos en las diversas zonas afectadas por el conflicto. Estas cifras reflejan la devastadora realidad que enfrenta la población de Gaza, donde la lucha por el control territorial se traduce en un alto costo humano y una crisis humanitaria sin precedentes. La comunidad internacional observa con preocupación la escalada de la violencia y las implicancias que esto tiene para la paz en la región y la protección de los derechos humanos.