Un reciente informe del portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, ha revelado que casi 22 millones de afganos, es decir, cerca de la mitad de la población, requieren asistencia humanitaria debido a años de conflicto, pobreza y desastres naturales como sequías y terremotos. La ONU advierte que esta cifra podría aumentar si las hostilidades en la región continúan en ascenso. En este contexto, se confirmó un "incidente" en un centro de tránsito y recepción en Torjam, un paso fronterizo crucial entre Afganistán y Pakistán, donde los enfrentamientos entre las fuerzas afganas y el Ejército paquistaní se han intensificado.
Dujarric hizo un llamado claro a las partes en conflicto, instándolas a cumplir con sus obligaciones bajo el Derecho Humanitario, especialmente en lo que respecta a la protección de los civiles y la infraestructura vital para la población. El paso de Torjam, que es fundamental para el movimiento de personas y mercancías entre ambos países, se ha convertido en un área de alto riesgo debido al aumento de la violencia en la zona.
Aunque el portavoz de la ONU no proporcionó detalles específicos sobre el incidente en el centro gestionado por el organismo, sí destacó la creciente preocupación por el impacto de estos choques en la población civil. La ONU también informó que recientes ataques, incluidos bombardeos en provincias como Paktika y Nangarhar, han dejado al menos trece civiles heridos, incluyendo mujeres y niños. La escalada de tensiones no solo agrava la situación de seguridad, sino que también amenaza la continuidad de los corredores de ayuda humanitaria, esenciales para satisfacer las necesidades básicas de millones de afganos en medio de esta crisis.



