La misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Perú ha hecho un llamado urgente para que los jurados electorales especiales aceleren el proceso de resolución de las actas observadas. Este reclamo surge tras la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, llevada a cabo el 7 de junio, donde ya han transcurrido nueve días sin que se complete el escrutinio. La OEA enfatiza la importancia de actuar con rapidez ante la situación actual, que ha generado inquietud en la ciudadanía y en el ámbito político.

Hasta el momento, el último reporte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) indica que se ha contabilizado el 99,14 % de los votos, posicionando a la candidata de la derecha, Keiko Fujimori, con un 50,101 % frente al 49,899 % de su rival, el izquierdista Roberto Sánchez. Sin embargo, el anuncio del resultado oficial dependerá de la culminación del proceso de verificación de aproximadamente 800 actas que han sido objeto de observación. La falta de un resultado definitivo ha alimentado la incertidumbre y las especulaciones en el entorno político peruano.

A través de un comunicado, la misión de la OEA, bajo la dirección de Víctor Rico, ex secretario general del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, ha seguido de cerca el trabajo de 14 jurados electorales especiales y 12 oficinas descentralizadas de procesos electorales en Lima y Callao. Durante este tiempo, se han presenciado 161 audiencias, lo que subraya el compromiso de la OEA por garantizar un proceso electoral transparente y justo.

La OEA ha destacado que, si bien los jurados electorales han trabajado de manera diligente y en conformidad con la ley, es esencial que se amplíen sus capacidades y horarios de atención. Esta ampliación permitiría abordar los expedientes pendientes, que representan menos del 1 % de las actas, y asegurar que sean resueltos con la mayor celeridad posible. La misión sostiene que la justicia electoral debe ser efectiva y oportuna, ya que esto es crucial para establecer certeza en este proceso electoral que, según ellos, se ha llevado a cabo sin inconvenientes.

Adicionalmente, la misión de la OEA ha señalado que no ha encontrado irregularidades que comprometan la integridad de la información proporcionada por la autoridad electoral. Sin embargo, han expresado su preocupación por la desinformación que ha circulado a lo largo de todo el proceso, especialmente en la etapa posterior a las elecciones. Esta situación no solo afecta la percepción pública, sino que también influye en la confianza de los ciudadanos hacia las instituciones electorales.

En su informe preliminar, la OEA había recomendado la implementación de un sistema nacional de transmisión digital de actas que permita la presentación ágil de resultados preliminares. Rico ha valorado positivamente que tanto Fujimori como Sánchez hayan reconocido la estrecha diferencia en los resultados y se hayan comprometido a respetar el veredicto final. Sin embargo, la lentitud en la obtención de resultados oficiales crea expectativas y tensiones, alimentadas por encuestas y proyecciones de empresas privadas, lo que podría tener consecuencias en la estabilidad política del país.

La misión concluyó recurriendo a la necesidad de un sistema eficaz para la transmisión de datos preliminares, que luego sean confirmados a través del conteo físico de sufragios. Esto facilitaría la declaración de los ganadores de las elecciones y contribuiría a un proceso más transparente y confiable. La OEA reafirma su compromiso de seguir monitoreando la situación electoral en Perú, con la esperanza de que se logre una resolución rápida y efectiva de las actas observadas, algo que es vital para la salud democrática del país.