La Organización de los Estados Americanos (OEA) ha expresado su preocupación por la reciente reelección de Walter Mazariegos como rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Esta decisión, que tuvo lugar en medio de un ambiente de tensión y controversia, ha generado serias dudas sobre la legalidad y legitimidad del proceso electoral que llevó a su asunción. La OEA, a través de su Misión Especial en Guatemala, enfatizó que este nuevo mandato no resuelve las inquietudes existentes sobre la transparencia y la equidad del proceso de reelección, el cual ha sido objeto de críticas por parte de distintos sectores de la sociedad guatemalteca.
La USAC, como única universidad pública del país, tiene un rol decisivo en la política nacional, especialmente en lo que respecta a la elección de representantes para importantes instancias judiciales y de control. Este mecanismo, conocido como “elecciones de segundo grado”, permite a la universidad seleccionar a miembros de la Corte de Constitucionalidad, del Tribunal Supremo Electoral, así como de la Fiscalía General y la Contraloría General de Cuentas. A medida que se acercan las elecciones de 2026, la elección de estos cargos se torna cada vez más crucial, lo que aumenta la atención sobre la legitimidad de los procesos electorales dentro de la USAC.
La toma de posesión de Mazariegos se llevó a cabo mediante una sesión virtual del Consejo Superior Universitario, lo que contrasta fuertemente con los disturbios y enfrentamientos ocurridos en las afueras del campus central. Grupos de estudiantes tanto a favor como en contra de la reelección de Mazariegos se enfrentaron, reflejando un clima de polarización y descontento en el ámbito académico. Esta situación pone de manifiesto la fractura dentro de la comunidad universitaria y la necesidad de abordar las diferencias de manera constructiva.
La OEA, que fue convocada por el gobierno de Bernardo Arévalo de León para fortalecer la institucionalidad democrática en el país, ha manifestado que el proceso de reelección de Mazariegos estuvo marcado por irregularidades, como la exclusión de votantes y denuncias penales que socavan la confianza pública. Estas preocupaciones han llevado a la OEA a solicitar a las autoridades judiciales de Guatemala que actúen con independencia y resuelvan las acciones legales que aún están pendientes. La organización también advirtió que la simple asunción de Mazariegos al cargo no puede interpretarse como un aval a un proceso tan controvertido.
En un comunicado, la OEA subrayó que la situación actual no cierra la controversia institucional que persiste en torno a la USAC. La falta de resolución de las disputas legales y las acusaciones en contra del proceso electoral continúan generando una atmósfera de desconfianza que afecta no solo a la universidad, sino a la sociedad en su conjunto. La organización internacional destacó que es fundamental abordar estas problemáticas para garantizar la integridad de las instituciones y el respeto al orden constitucional.
La reelección de Mazariegos se presenta en un contexto más amplio de crisis institucional en Guatemala, donde la lucha contra la corrupción y la búsqueda de una mayor transparencia en los procesos electorales se han convertido en demandas fundamentales de la población. La OEA ha reiterado su compromiso con el fortalecimiento de la democracia en el país y ha instado a todos los actores involucrados a trabajar juntos para superar estos desafíos. La atención del mundo académico y político estará centrada en cómo se desarrollarán los acontecimientos en los próximos meses, especialmente ante la proximidad de elecciones clave para el futuro del país.



