Desde Miami, Carlos Díaz-Rosillo, ex asesor de Donald Trump y actual director del Adam Smith Center for Economic Freedom, analiza la situación del narcotráfico en América Latina, centrándose en el papel crucial de México. Durante su participación en la Conferencia de Seguridad Hemisférica, organizada por la Universidad Internacional de Florida y la Fundación Tadea, Díaz-Rosillo ofreció una perspectiva exclusiva sobre las preocupaciones de Estados Unidos en relación con la seguridad en la región.

Uno de los puntos destacados por Díaz-Rosillo es un reciente documento de la Casa Blanca que establece la agenda de seguridad de Estados Unidos en América Latina. Según el informe, las principales amenazas identificadas son el narcoterrorismo, los delitos transnacionales y las actividades de grupos extremistas, tanto de ultraizquierda como de ultraderecha. Este enfoque revela un cambio significativo en la política estadounidense hacia la región, después de años de desinterés.

El ex asesor sostiene que esta nueva estrategia está alineada con la política de seguridad nacional que se divulgó el año anterior, donde se enfatizaba que Estados Unidos había descuidado la región, un error que busca corregir. La intención es implementar políticas claras para enfrentar las amenazas planteadas por el narcotráfico y el crimen organizado, que se han intensificado en los últimos años.

Díaz-Rosillo menciona que el documento de la Casa Blanca se relaciona con el denominado "Escudo de las Américas", cuyo objetivo es combatir estas organizaciones criminales. La coherencia entre las declaraciones de Trump y los recientes informes sugiere una continuidad en la postura estadounidense frente a la creciente influencia del narcotráfico en la región.

En cuanto a los enfoques de colaboración, Díaz-Rosillo señala que Trump prefiere trabajar en acuerdos bilaterales, en lugar de compromisos multilaterales. Esta preferencia se debe a la búsqueda de gobiernos que compartan una afinidad ideológica, aunque no se descartan alianzas con gobiernos no alineados ideológicamente. Sin embargo, enfatiza la importancia de que los países de la región reconozcan la necesidad de colaborar con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.

El ex asesor destaca que la relación entre Estados Unidos y México es fundamental en esta estrategia. México no solo es el vecino más cercano, sino también el principal punto de ingreso de sustancias ilícitas al país. Aunque la mayoría de los inmigrantes ilegales que cruzan a Estados Unidos no provienen de México, sí atraviesan su territorio. Esto convierte a México en una preocupación central en la lucha contra el narcotráfico y el narcoterrorismo. Díaz-Rosillo subraya que la proximidad geográfica y la frontera compartida hacen que la colaboración entre ambos países sea esencial para abordar estos desafíos de manera efectiva.

Finalmente, ante la pregunta sobre el futuro democrático en Venezuela, Díaz-Rosillo se muestra cauteloso, reconociendo que, aunque hay un movimiento hacia la democratización, el proceso no avanza a la velocidad esperada. Este contexto de inestabilidad en la región resalta la complejidad de los desafíos que enfrenta Estados Unidos en su política exterior, especialmente en el ámbito de la seguridad y el narcotráfico.