En el actual escenario político argentino, el debate sobre la eliminación de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) se ha intensificado, especialmente por la falta de apoyo entre los aliados del gobierno, incluidos los gobernadores y miembros del PRO. La Casa Rosada ha comenzado a revaluar su estrategia respecto a la reforma electoral, buscando alternativas que les permitan avanzar en su agenda sin contar con los votos necesarios para proceder a la eliminación total de este mecanismo. Esta semana, Karina Milei y Diego Santilli mantendrán un encuentro en San Juan con algunos mandatarios provinciales en la Expo minera, donde podrían surgir negociaciones informales que faciliten un acuerdo sobre el futuro de las PASO.

El jefe de los diputados del PRO, Cristian Ritondo, ha sido claro en su postura, afirmando que su partido no respalda la eliminación de las primarias. En sus declaraciones, Ritondo reconoció el valor de las PASO, subrayando que han contribuido a mantener un orden dentro de la oposición y a evitar su fragmentación en vistas de las elecciones presidenciales de 2027. Sin embargo, también admitió que el sistema tiene sus gastos asociados, un hecho que ha llevado a algunos partidos a replantear su funcionamiento en el contexto actual de crisis económica y fiscal.

El encuentro entre Ritondo y Santilli, previsto para este martes, promete ser un punto clave en la discusión sobre la reforma electoral. En este contexto, el macrismo se encuentra evaluando la posibilidad de presentar un candidato presidencial que compita con Javier Milei, lo que podría cambiar aún más la dinámica de la oposición. En este marco, se ha propuesto la opción de primarias no obligatorias, permitiendo que los ciudadanos y los partidos tengan la libertad de participar o no en este proceso.

Ritondo argumenta que esta alternativa podría ser beneficiosa, ya que mantendría una herramienta de participación ciudadana, pero reduciría la carga económica que implica la organización de las PASO. La idea de que aquellos que deseen participar en la selección de candidatos puedan hacerlo sin una obligación impuesta ha sido bien recibida por algunos sectores, aunque otros, como el gobernador radical de Mendoza, Alfredo Cornejo, han optado por no abordar este tema en sus discursos recientes, lo que refleja la tensión existente en la coalición.

Cornejo, quien ha manifestado su aversión a la eliminación de las PASO, se encuentra en una posición delicada, ya que su provincia opera bajo una ley de primarias propia. Con el impulso de Javier Milei y su candidato, Luis Petri, el gobernador mendocino no está dispuesto a ceder en la lucha por la sucesión en el poder, lo que añade un nivel de complejidad a las negociaciones. Su silencio sobre la reforma a nivel nacional sugiere una estrategia de esperar y observar, mientras se mantiene firme en su postura provincial.

Por otro lado, el proyecto de reforma electoral presentado por el Poder Ejecutivo ha sido ingresado en el Senado, donde se espera que los gobernadores desempeñen un papel crucial en las votaciones. Sin embargo, el avance de este proyecto ha sido lento y, hasta la fecha, no ha habido movimientos significativos en el tratamiento del expediente en las comisiones correspondientes. La falta de apoyo de La Libertad Avanza, que no cuenta con los votos necesarios para garantizar su aprobación, ha llevado a la Casa Rosada a considerar introducir modificaciones al texto original, sugiriendo que las PASO podrían ser optativas en lugar de eliminarlas por completo.

En la discusión sobre el costo de las PASO, el Ministerio del Interior ha estimado que su implementación podría significar un gasto cercano a 200 millones de dólares, lo que ha generado aún más presión sobre el gobierno para encontrar soluciones que sean viables tanto desde el punto de vista económico como político. En medio de este complejo entramado, el futuro de las primarias sigue siendo un tema candente, que podría definir no solo la estructura electoral del país, sino también el rumbo de las próximas elecciones y la estabilidad de las fuerzas opositoras.