En diciembre, un importante indicador inflacionario en Estados Unidos mostró un incremento del 0,4%, marcando así el mayor aumento mensual en casi un año. Este crecimiento se sitúa por encima del objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal, generando preocupación entre la población, que siente que los precios siguen subiendo a un ritmo insostenible. Según el Departamento de Comercio, este incremento mensual es el doble del 0,2% registrado en noviembre y eleva la inflación anual al 2,9%, superando el 2,8% del mes anterior y representando el mayor aumento desde marzo de 2024.
Además, el informe revela que el índice de precios subyacentes, que excluye alimentos y energía, también creció un 0,4% en diciembre, alcanzando un 3% en comparación interanual. Estos valores son superiores a los de noviembre y representan los índices más altos desde febrero, lo que indica una presión inflacionaria persistente.
A pesar de que la inflación ha disminuido desde su pico de casi 7% en 2022, los precios continúan aumentando a un ritmo que supera el de antes de la pandemia de COVID-19. Esto ha generado descontento entre los estadounidenses, quienes, a pesar de gozar de un bajo índice de desempleo y un crecimiento sostenido, están preocupados por la situación económica. El consumo de los hogares también se mantuvo estable, con un aumento del 0,4% en diciembre, reflejando subas en muebles, ropa y alimentos, mientras que los precios de la gasolina disminuyeron, aunque la electricidad y el gas natural experimentaron incrementos.



