La industria automotriz argentina ha registrado un leve repunte en su producción durante el mes de marzo, interrumpiendo una racha de siete meses consecutivos de caídas. Sin embargo, el panorama general para el primer trimestre de 2023 no es alentador, evidenciando un descenso significativo en comparación con el mismo período del año anterior. Según el último informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), la producción de vehículos alcanzó las 41.716 unidades en marzo, lo que representa un aumento del 40,8% en relación a febrero y una mejora marginal del 0,4% en comparación interanual.
A pesar de este leve crecimiento en marzo, el acumulado del primer trimestre presenta un escenario preocupante. En total, se fabricaron 92.346 vehículos entre enero y marzo, lo que implica una caída del 19% respecto al primer trimestre de 2022. Este retroceso se enmarca en un contexto más amplio de dificultades que enfrenta la industria, que han llevado a un ajuste en la producción y a una reconfiguración de las estrategias comerciales por parte de las terminales automotrices.
En el ámbito de las exportaciones, el desempeño también ha mostrado un repunte en marzo, con 26.646 unidades enviadas al exterior, lo que significa un incremento del 66,6% en comparación con el mes anterior y un avance interanual del 9,7%. No obstante, al observar el acumulado del primer trimestre, las exportaciones alcanzaron un total de 52.396 vehículos, lo que representa una disminución del 9,5% en relación al mismo período del año pasado. Esta situación plantea interrogantes sobre la competitividad de la industria automotriz argentina en el mercado internacional, especialmente frente a la creciente presión de competidores globales.
En el mercado interno, las entregas a concesionarios también mostraron un crecimiento en marzo, alcanzando las 41.453 unidades, lo que se traduce en un aumento del 14,2% mensual. Sin embargo, al comparar con el mismo mes del año pasado, se observa una caída del 13,5%. En total, las ventas mayoristas durante el primer trimestre sumaron 112.078 unidades, un 12,2% menos que en los primeros tres meses de 2022. Este descenso en la demanda interna es un síntoma de la incertidumbre económica que atraviesa el país, afectando la capacidad de consumo de los ciudadanos.
El presidente de ADEFA, Rodrigo Pérez Graziano, ha señalado que, aunque marzo ha evidenciado señales de reactivación, estas aún son insuficientes para revertir la tendencia negativa que afecta al sector. "Cerramos un primer trimestre que refleja un avance respecto del comportamiento de inicio del año. La actividad de marzo mostró señales de recuperación, pero los números finales del trimestre nos sitúan un 19% por debajo del mismo período en 2022", afirmó el directivo. Esta situación plantea un desafío crucial para el sector, que requiere de acciones concretas para consolidar la mejora y transformarla en un crecimiento sostenido.
Para lograr este objetivo, Graziano ha enfatizado la necesidad de implementar una agenda de competitividad que contemple la reducción de costos estructurales y de la carga impositiva a todos los niveles. "El compromiso debe ser total. Provincias y municipios deben sumarse reduciendo tasas locales que pesan sobre el proceso productivo y penalizan las exportaciones", subrayó, sugiriendo que una colaboración más estrecha entre los distintos niveles de gobierno podría ser clave para impulsar la recuperación del sector.
Finalmente, ADEFA ha manifestado su preocupación por el contexto global adverso que enfrenta la industria. La existencia de excedentes de producción en el ámbito internacional, sumada a la llegada de nuevos competidores, ejerce una mayor presión sobre la industria automotriz local, que se encuentra en un proceso de transición hacia nuevas tecnologías y energías. Este panorama exige una respuesta ágil y efectiva por parte de los actores del sector, para no solo sobrevivir, sino también prosperar en un mercado en constante evolución.



