El Gobierno argentino dio un paso significativo en el proceso de privatización de la Hidrovía, al presentar el Acta de Evaluación del Sobre 1 de la licitación el pasado viernes. Esta acción se considera un avance importante en un proceso que ha suscitado múltiples interrogantes sobre la transparencia y la equidad del mismo. En la etapa actual, se han seleccionado dos empresas, Jan de Nul y DEME, para continuar en la carrera, pero la situación está lejos de ser clara y libre de sospechas.

Detrás de la apariencia de un proceso competitivo, se vislumbran matices que involucran a empresarios y políticos que podrían estar manipulando los resultados a su favor. La redacción de los pliegos de la licitación ha sido objeto de críticas, ya que dejó afuera a competidores potencialmente más fuertes, como empresas chinas, que también mostraron interés por el proyecto. Este tipo de situaciones ha hecho recordar episodios anteriores en los que la falta de competencia resultó en sobrecostos significativos, como el caso de Techint frente a una oferta india que reveló un aumento del 40% en sus costos.

La Comisión Evaluadora ha determinado que tanto DEME NV como Jan de Nul NV cumplen con los requisitos establecidos en los pliegos, lo que les permite avanzar a la próxima fase de evaluación de sus propuestas. Estas firmas, reconocidas en el ámbito internacional, han presentado sus antecedentes operativos, así como su capacidad técnica y financiera, además de las garantías necesarias para participar en el proceso. Sin embargo, aquellas que no fueron seleccionadas tienen un plazo de una semana para presentar objeciones, lo que añade una capa más de tensión a la situación.

No obstante, fuentes cercanas a las negociaciones han señalado que la atención debe centrarse en lo que podría ocurrir tras la adjudicación. Si la licitación se asignara a Jan De Nul, una empresa con más de dos décadas de operación en la región, se podría dar lugar a un cambio de manos inesperado, en el que el negocio termine en manos de aquellos que brindaron apoyo político en el ámbito local. Esta posibilidad sugiere que el pliego de la licitación podría estar diseñado para permitir la incorporación de socios ocultos, lo que complica aún más el escenario.

Entre los nombres que podrían estar implicados en esta trama se encuentran el Grupo Neuss y Mauricio Macri, lo que ha despertado controversias en torno a la transparencia del proceso. El consorcio que se presenta bajo la bandera del Grupo Román, ahora renombrado como Ciencia al Servicio del Movimiento (CSM), también juega un papel crucial en estas negociaciones. Alfredo Román, su fundador, tiene una relación cercana con el expresidente, lo que podría generar conflictos de interés y dudas sobre la legitimidad del proceso.

Es importante recordar que la Hidrovía es un corredor vital para la economía argentina, ya que maneja alrededor del 80% de las exportaciones de granos del país. La próxima semana, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación está programada para emitir una resolución que apruebe la evaluación de la Etapa 1 y convoque a la apertura del Sobre 2, en el que se evaluará el Plan de Trabajo de los oferentes. Este plan incluirá detalles sobre los equipos y profesionales que llevarán a cabo las obras, lo que subraya aún más la importancia de un proceso transparente y justo.

En este contexto, los nombres de Juan y Patricio Neuss, vinculados al Grupo Neuss, surgen como figuras clave en las negociaciones, lo que añade un nuevo nivel de complejidad a la situación. La Hidrovía, por lo tanto, no solo es un proyecto de infraestructura esencial, sino que también se ha convertido en un campo de batalla donde se entrelazan intereses económicos y políticos que merecen un análisis profundo y crítico.