Javier Milei llega al año previo a la carrera final de las elecciones nacionales con más posibilidades de continuar en la Presidencia que de ser reemplazado. Esa ventaja, sin embargo, no garantiza un triunfo. El oficialismo todavía debe ampliar su respaldo electoral, mientras persiste la incógnita sobre la capacidad del peronismo para reorganizarse y acumular apoyo.
El Partido Justicialista atraviesa disputas internas, divisiones estructurales y una marcada falta de claridad ideológica. En ese escenario, su peso parece estar más vinculado con la capacidad de complicar al Gobierno que con la construcción de una alternativa capaz de superar sus fracasos recientes. De todos modos, la situación de sus rivales no alcanza para asegurarle la reelección al Presidente.
Para Milei, la principal preocupación pasa por mostrar resultados concretos ante una realidad económica ajustada, más que por anticipar los movimientos de la oposición. El oficialismo depende de sus aciertos, mientras que el peronismo necesita que el Gobierno cometa errores para recuperar protagonismo. La disputa electoral quedará así condicionada por la evolución de la economía y por la percepción de los votantes sobre el costo de las medidas adoptadas.
Una parte importante de la sociedad espera que el esfuerzo realizado para ordenar las principales variables económicas se traduzca en mejoras concretas. Entre los objetivos centrales figura el paso del gasto público desde el déficit al superávit, considerado una condición necesaria para contener la inflación. A ese proceso se sumó la adecuación de las tarifas de los servicios públicos a sus costos reales, una decisión que impactó sobre los ingresos de las familias y profundizó las exigencias del ajuste.
La economía aparece, al mismo tiempo, como la principal herramienta de Milei para consolidar su proyecto político y como su mayor fuente de riesgo. Si los resultados del ordenamiento llegan a los hogares, el Presidente podría fortalecer la ventaja con la que parte. Si el esfuerzo no se traduce en alivio para los votantes, el peronismo encontrará una oportunidad para volver a competir, aun en medio de sus conflictos internos.



